Chile comienza a desconfinar Santiago desafiando a contagiosa variante delta

Un grupo de personas se prepara para entrar a un centro de vacunación masivo localizado en la comuna de La Florida en Santiago (Chile). EFE/Alberto Valdés/Archivo

Alrededor de 3,8 millones de personas salieron este martes de la cuarentena en Santiago de Chile, donde los hospitales llevan semanas al borde del colapso sanitario por la pandemia de la covid-19, desafiando así a la contagiosa variante delta, cuya llegada al país se confirmó la semana pasada.

Tan solo un día después de que se detectara el segundo caso de esta variante en Chile en un estudiante proveniente de Armenia, restaurantes y comercios no esenciales abrieron sus puertas de nuevo, poniendo fin al tercer confinamiento total en la capital desde que comenzó la crisis sanitaria.

Un total de 24 barrios capitalinos dejaron atrás el encierro total y 8 municipios más lo harán a partir del jueves, fecha para la que la mayor parte de Santiago dispondrá de libre movilidad de lunes a viernes, aunque seguirá rigiendo cuarentena en toda la capital los fines de semana.

Desde el Colegio Médico de Chile instaron a las autoridades a tomar las medidas de forma «proporcional a la eventual gravedad de la llegada de la variante delta» y afirmaron que levantar rápidamente las medidas asegura que el virus «siga circulando».

«Esta variante es más contagiosa, tiene una forma de afectación distinta, inicialmente presenta síntomas leves. Debemos estar muy atentos», aseveró Patricio Meza, presidente de la asociación.

Algunos municipios llevan casi 100 días consecutivos de cuarentena total, un confinamiento que se decretó por una segunda ola que se agravó en marzo y puso contra las cuerdas al sistema hospitalario.

«Ya estamos cansados del encierro. Todos tenemos ganas de hacer cosas, las cuarentenas afectan, es un tema psicológico», afirmó a Efe Jorge Guerra, un vecino de Santiago.

TEMOR A LA VARIANTE DELTA

La variante delta, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se ha detectado en más de 90 países, ha encendido las alarmas de las autoridades en todo el mundo por su alta capacidad de contagio.

En Chile, país que mantiene las fronteras cerradas desde abril excepto para viajes de primera necesidad, se interceptó el pasado jueves en una mujer de 43 años que viajó desde Estados Unidos por una situación de emergencia.

Tras la detección del segundo caso, un estudiante que ingresó el pasado 17 de junio, las autoridades explicaron que se está contactando a los pasajeros que viajaban en el avión y se está trazando la propagación de la variante.

La variantes delta se detectó por primera vez en la India el pasado octubre y se está convirtiendo en la versión dominante de la enfermedad en todo el mundo, según OMS.

OCUPACIÓN HOSPITALARIA

Pese a que en la última semana el número de infectados nuevos y el índice de positividad nacional han disminuido, la tasa de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) ronda el 95 % y la saturación hospitalaria se ha convertido en el principal desafío.

Los pacientes infectados con el coronavirus en estado grave no bajan de 3.000 desde hace meses y la red sanitaria tiene hoy solo 274 camas críticas disponibles en todo el país.

En las últimas 24 horas se registraron 2.648 nuevas infecciones y 35 muertos, lo que eleva el balance total desde el inicio de la pandemia en 1,55 millones de contagios y 32.489 decesos.

La ola de contagios ocurre pese a que el país ha desplegado uno de los procesos de inmunización contra la covid-19 más exitosos del mundo, que a día de hoy alcanza con una dosis a más del 80 % de la población objetivo (15,2 de los 19 millones de habitantes).

Con dos dosis se ha vacunado ya al 68 % de la población objetivo, la mayor parte, con la vacuna del laboratorio chino Sinovac, y en menor medida Pfizer-BioNTech, AstraZeneca y CanSino. EFE