Plan azul

Andrés Martínez Moscoso @andresmartmos

Según la FAO, se entiende como estrés hídrico a la “…extracción de agua dulce en proporción a los recursos disponibles”, es decir, cuando la demanda supera a la oferta disponible, ya sea por escasez o falta de calidad de la misma.

Es este el problema que sufre en este verano gran parte de los países europeos, que atraviesan una de las mayores sequías, lo cual provoca el descenso en el caudal de sus principales ríos, afectando a la navegación y al comercio, así como pone en peligro a las especies que ven afectado su ecosistema (caudal ecológico).

Si bien es cierto, algunos Estados se han visto en la obligación de establecer restricciones con relación al uso del agua a nivel industrial, riego, entre otros. Las consecuencias podrán verse en las siguientes semanas debido a afectaciones en el comercio, generación eléctrica y abastecimiento.

Frente a esto, la crítica que se hace, es la falta de planes ambiciosos con relación a la escasez hídrica en la Unión Europea, así como en cada uno de los Estados parte.

En el caso ecuatoriano, los gobiernos subnacionales (provinciales y municipales), tienen importantes competencias con relación a la gestión de los recursos hídricos, tanto a nivel de riego, así como de agua potable y saneamiento.

Por ello, en las próximas elecciones seccionales, debería ser prioritario que en los planes de trabajo de los candidatos, verificar la existencia de un “plan azul, bajo una perspectiva de seguridad hídrica, la cual permita “…provisión confiable de agua cuantitativa y cualitativamente aceptable para la salud, la producción de bienes y servicios y los medios de subsistencia, junto con un nivel aceptable de riesgos relacionados” (GWP).

No basta con discursos cargados de buenas intenciones de proteger las fuentes de agua, si detrás de ello no existe una propuesta fundamentada que permita sostener la gestión integral del agua (cuidado de fuentes, producción, distribución, comercialización y depuración).

El construir un “plan azul” debe tomárselo de manera responsable y construirlo de manera interdisciplinar, caso contrario, lo único que harán los políticos es usar un asunto que preocupa a los ciudadanos y convertirlo en otro discurso populista de campaña. (O)