Qué es de la vida de… Jorge Orellana

Jorge Orellana revisa uno de los tantos trofeos que recibió durante sus 22 años como árbitro. BST
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Decenas de libros, souvenirs, trofeos, medallas y reconocimientos, de distintas partes del mundo, decoran la oficina de Jorge Orellana, de 72 años. Entre tanta historia destaca la placa que le entregó la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) el 22 de diciembre de 1996, el día que decidió retirarse del arbitraje.

Su mirada por un momento se abstrae del presente y se instala en aquella final en la que El Nacional ganó 2-0 a Emelec y se proclamó campeón ante cerca de 50.000 espectadores. Ese día implantó un récord que se mantiene vigente a la fecha.

Es el único ecuatoriano que dirigió durante 20 años como árbitro FIFA. Se graduó en 1974 y en apenas dos años ya recibió la escarapela internacional. Confiesa que la disciplina, la buena preparación física, el estudio y la correcta aplicación del reglamento coadyuvaron a su éxito.

Pese a su ajetreada rutina como árbitro se graduó de Ingeniero Comercial en la Universidad de Cuenca, pero se jubiló en el Magisterio. En el Colegio Manuel J. Calle obtuvo el título de maestro.

Como en la época no había carrera afín al deporte, sólo a través de libros y de las experiencias acumuladas durante los viajes se especializó en Cultura Física. Fue profesor en la Escuela Federico Proaño (18 años) y en el Colegio Miguel Moreno (30 años).

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Hoy se desempeña como Asesor de Árbitros de la FEF, ayuda en distintas entidades con el impuesto a la renta, análisis de balances y proyección de presupuestos. Junto con su esposa Dora Almache disfruta la compañía de sus hijos Jefferson, Vanessa y de sus cinco nietos.

La actividad física no es ajena a su rutina. Uno o dos días a la semana hace caminata rápida en el parque de La Madre. “Lo que no puedo dejar es la piscina los martes miércoles, viernes y sábados. Voy a (la hostería) Durán a las 05:00-05:30 para nadar hasta las 07:00-07:30. Eso me permite mantenerme en esta forma”.

Desde pequeño estuvo vinculado al deporte. Fue seleccionado del Azuay en fútbol y baloncesto. Salía a las 05:00 de su casa para hacer Cross Country en Turi. “Cuando pasaba por la Av. Solano había gente que decía: amaren al loco”.

Los jueves y viernes, al mediodía, religiosamente se dirigía a una cancha y “practicaba la diagonal para no tener problemas en los partidos”. Dirigió semifinales y final de la Copa Libertadores, la primera final de la Copa de Oro en el estadio de Boca Juniors, el clásico sudamericano en Copa América con figuras como Maradona y compañía… “Tuve la suerte de dirigir a dos, tres metros de distancia, eso me permitió llegar donde llegué”. (BST)-(D)

LA FRASE

“Para dirigir los partidos siempre andábamos llevando un libro de psicología, es muy necesario, y he recomendado mucho a los jóvenes para que puedan pasar entretenidos en el hotel”.