Festival en Bulán

Tito Astudillo y A.

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Existen pueblos como Bulán, que son parte de nuestro imaginario, por un cúmulo de recuerdos que dejaron acontecimientos irrepetibles e imborrables, como esos célebres paseos escolares, cuando buscando en los valles azuayos las bondades de su clima y paisaje, las orillas de sus ríos y sobre todo la exuberancia de sus frutales, llegábamos a sus alrededores, comprábamos un árbol de peras o de duraznos, para disfrutar de su sombra y abundancia todo el día.
A solamente siete kilómetros del cantón Paute, a lo largo de la pendiente oriental de la micro cuenca del río Cutilcay, por una carretera asfaltada que asciende entre frutales a lado y lado, llegamos a Bulán, tierra de genta amigable y cálida, que gusta conversar de su tierra, de sus valores y recuerdos; célebre centro frutícola azuayo por la exuberante producción de peras, duraznos, capulíes, higos, babaco, manzanas, tomate de árbol, moras y más productos de clima subtropical, que la hacen, desde tiempos inmemoriales, un destino indiscutible a la hora de buscar un lugar para disfrutar del clima, del paisaje, de las delicias de sus frutas y su gastronomía; ahora, también de sus derivados como dulces, mermeladas, licores, vinos y como agregado de fiesta, artesanías de madera, alfarería y cestería, que es, parte de lo que se ofrecerá este sábado en el “Festival de Colores, Aromas y Sabores”, en su centro parroquial.
Así funciona el progreso desde lo local; pueblo y autoridades juntando iniciativas y esfuerzos para promocionar las bondades de su tierra, de su producción, de su paisaje, de la calidez y destrezas de su gente; para recuperar tradiciones y potenciarlas, ponerlas en valor y ofertarlas como productos feriales y turísticos, generando, de esta forma, nuevas posibilidades de mercado, motivos de orgullo natal e identidad cultural. (O)

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