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Casas patrimoniales

Nuevamente Cuenca sufrió la destrucción de una casa patrimonial en el centro histórico. Al igual que en varias ocasiones anteriores, se destruye un bien histórico para destinarlo a estacionamiento de vehículos. Y, una vez más la intervención de las autoridades municipales llega tarde cuando el bien ha sido ya demolido y la destrucción es irreversible por más que ordene reconstruir la casa. Con lo reiterado que se han vuelto estos atentados, urge buscar nuevas formas, no solamente de sancionar drásticamente a los propietarios y a los profesionales que se prestan para ese delito, sino sobre todo para impedir que se produzcan estos hechos que están arrasando con el patrimonio de Cuenca en aras de un negocio como es el de parqueaderos de vehículos.
Los atentados contra el patrimonio de Cuenca se multiplican. De acuerdo con las informaciones de los funcionarios correspondientes, son cincuenta y dos las infracciones que se han dado desde enero del año pasado. Solamente en este primer mes del nuevo año son ya siete casos. Son datos que obligan al Municipio a poner más atención en el tema para impedir que de la noche a la mañana aparezcan bienes destruidos en forma irreversible. Todo indica que no basta con sancionar, sino que hay que prevenir.
Faltan políticas más amplias sobre el tema. Para comenzar, con el crecimiento de casos debería notificarse a todos los dueños de bienes patrimoniales recordándoles las obligaciones que tienen y previniéndoles. Falta una política de apoyo a los dueños de esos bienes para que puedan remodelar esas casas y ponerlas al servicio de la ciudad sin tener como única alternativa hacer parqueaderos. Falta flexibilidad para las tareas de restauración que por hoy están sujetas a trámites largos y engorrosos que hacen que la gente vaya por las vías de hecho o use influencias para destruir bienes y destinarlos a lujosos edificios.

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