Solidaridad en esta crisis

Gonzalo Clavijo Campos

OPINIÓN |

 Ecuador es uno de los países más golpeados con los estragos en esta pandemia, por el deficiente sistema de salud, pero, sobre todo, por la crisis económica, agudizada en los últimos cinco años y que se evidencia en: desempleo, inseguridad, más delincuencia, grandes dificultades para cubrir la canasta familiar, el cuidado de la salud del hogar y educación básica.

Durante la pandemia, el Papa Francisco lamentó que los marginados sean los más afectados por la enfermedad.  Las últimas estimaciones indican que este año podría subir la pobreza a 115 millones de personas, registro nunca antes visto en un año. Por cierto, las mujeres corren más riesgo porque no gozan de estabilidad laboral ni seguridad social.

El titular de la ONU, António Guterres, considera que es necesaria una nueva generación de programas de protección social que cubran también a las personas que trabajan en la economía informal. “Solo lograremos superar esta pandemia si hacemos causa común, solidaricémonos con las personas que viven en la pobreza, durante toda la pandemia de COVID-19 y después de ella”.

La Iglesia Católica ha organizado diversos programas de solidaridad en todos los países: “Comparte tu pan con el necesitado” con el noble propósito de mitigar las necesidades básicas que muchas familias. “Solo la fuerza de la solidaridad hará posible que juntos venzamos esta pandemia”. La ayuda humanitaria es importante y valiosa, son lemas que se transforma en acciones de apoyo fraterno con los necesitados.

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Cada uno de nosotros podemos también poner nuestro granito de arena, con acciones sencillas y que están en nuestras manos: colabora con los vecinos, comparte tu pan con los hambrientos, escribe cartas a los enfermos por coronavirus, ayuda a personas vulnerables o dependientes, ofrece tus servicios profesionales de forma gratuita, colabora con entidades que protegen a las niñas y niños y, de seguro, Dios te devolverá el ciento por uno. (O)