Aislamiento y redes sociales

Rincón de Cultura Jorge Dávila Vázquez

Vamos ya hacia el año de cuarentena -la idea de un encierro que dure 40 horas o días, es falsa-, encierro, aislamiento, en medio de los cuales ni siquiera hemos logrado evitar la famosa Covid-19, y su corona de espinas.

Han sido meses y meses de falsas esperanzas: ya baja, ya disminuye, ya se acaba, ya…

Y los rebrotes, a la vuelta de esquina, con cualquier motivo: compras navideñas, aglomeraciones, fiestas a las que nunca fuimos, pero que alguna gente que asistió, llevó de regalo el virus a parientes y amigos. Y las noticias aterradoras: número de pacientes confirmados, aislados, en cuidados intensivos -cada vez más saturados-, o final y dolorosamente, fallecidos. La muerte es siempre un dolor, digan lo que digan valientes o estoicos. Un dolor para quien se va y para los que quedan, solos, desconcertados, perdidos…

Cierto que la solidaridad une a las personas, incluso a la distancia, gracias al milagro de la palabra, expresada del modo que sea, pero esa amargura de no poder decir ni siquiera adiós, aunque sea en silencio, al amigo, al pariente, o abrazar a los suyos, ha sido uno de los rasgos más tristes de esta época apocalíptica.

Hay quienes recelan mucho de las redes sociales, porque piensan que son nido de murmuraciones, chismes y aun calumnias. Pero pienso que cada uno les da la tónica adecuada a sus intereses. Uso Facebook hace mucho tiempo, y ha sido mi forma de comunicación con amigos y parientes en este oscuro período. ¿Qué subo a mis perfiles de la red? Digámoslo con claridad: mayormente arte y pequeños textos míos, en poesía y prosa, como un gesto de afecto y solidaridad, con miles de lectores. Y reconozco que tengo magníficos colaboradores: Ana Dávila, Doménica Ordóñez, Daniel y Pedro Zamora, Juan Carlos Dávila, Ángel Cajamarca, Luis Auquilla, Eli Montesdeoca, Carlos Ferrer, Bernardita Maldonado, sobre todo. Ellos y otros contactos me han ayudado a compartir mi obra, fraterna, cordialmente.

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Y he sentido también el apoyo efectivo del Círculo de Poesía de México, la Fonoteca de Madrid o de páginas como la estupenda de Willy Gómez M., que han sido claves en el intento de cordial comunicación a través de Facebook, compartiendo masivamente, audios y vídeos de mi escritura. ¡Gracias a todos!  (O)