La democracia en juego

José Chalco Salgado [email protected]

El país conoce de cerca los elementos, características y alcances de los gobiernos autoritarios electorales, dictatoriales, militares y totalitarios, a propósito, todas, categorías distintas y que se han experimentado.

Lo que en el centro está es que el Ecuador -lamentablemente- no ha sido ajeno a las prácticas contradictorias a los principios democráticos. Conoce de cerca y sabe lo que nuevamente está en juego.

El pluralismo limitado, desmovilización social, ruptura del orden constitucional y legal, coexistencia de una pragmática monocrática junto a un iluso pragmatismo sin ideología o método. Búsqueda por un partido político hegemónico, silencio de los medios de comunicación, visión única de país, captación del sistema judicial, insulto, adjetivación y elecciones amañadas. Todo, como parte de lo que podría regresar, de lo que está por debilitarse, de una democracia que en la cancha de juego está.

La historia reciente del Ecuador conoce de un autoritarismo extraído de un régimen político que decía ser honesto y socialista, para convertirse en la recurrente praxis por limitar y derrotar a la diversidad. Los problemas económicos del país no son el resultado de la Pandemia o malos días de este año, implican la pérdida sistemática de recursos por el endeudamiento externo e interno, además, de una ausencia de ahorro o mesura en el gasto público que blindó los intereses de grupo y sus descomunales contratos.

La libertad e igualdad ocupa una parcela marginal, no existe espacio para la comprensión de lo ajeno y el respeto al disenso. O todo es consenso, o no hay nada posible. Los retos democráticos no se comprenden y la visión lineal toma espacio central.

En fin, un demócrata y abogado formado bajo el respeto a las instituciones y orden jurídico, está moralmente obligado a defender, precisamente, la democracia y libertad, en este caso, a advertir, como en efecto es, que está en juego la democracia y la libertad. (O)