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Juan Chocho: “Me sentí nervioso de regresar a las aulas después de 20 años»

El nuevo entrenador de Claudio Villanueva revela sus inicios en el deporte y el camino que recurrió para especializarse

Juan Chocho accedió a una sesión fotográfica con sus dirigidos en la pista de Miraflores. Foto: Xavier Caivinagua/El Mercurio

“Yo procedo de una familia sencilla, no tuvimos la oportunidad de tener una casa propia, entonces nosotros andábamos de barrio en barrio”, recuerda entre risas el profesor Juan Chocho, de 42 años.

La Gloria, en la parroquia Sucre, fue uno de los primeros barrios que acogió a la familia Chocho-Sanmartín conformada por ocho hermanos: Luis (+), Luz, María Servelia, María Julia, Vinicio, María Rosalía, Janeth y Juan.

“Comencé en el deporte a los seis años”, dice con precisión de cirujano. Motivado por su hermano mayor empezó a trotar de forma esporádica hasta que en quinto grado tomó más en serio el entrenamiento empezando su etapa competitiva en los interescolares e intercolegiales en representación de la Unidad Educativa de Iniciación y Desarrollo Deportivo del Azuay (UNEDID).

Sus participaciones no fueron descollantes hasta que cumplió 15 años. “Fui varias veces campeón nacional tanto en campo traviesa como en marcha en los 5.000 metros. Antes la U18 era la U16 (Prejuvenil), en esa categoría había dominado las pruebas de resistencia a nivel nacional”.

Su despunte deportivo lo llevó a diversos certámenes en Argentina, Bolivia, Colombia, Perú, resaltando el título que obtuvo en los 5.000 metros marcha durante el Campeonato Sudamericano de Buenos Aires en 1994.

Especialización

Cuando terminó el bachillerato debió decidir entre el estudio y el deporte. “Mi mamá no tenía las posibilidades para ponerme en una universidad”. Entonces analizó hasta donde iba a llegar en la parte competitiva y decidió más bien trabajar junto a su hermano en la Escuela Luis Chocho desde 1996. Tenía 18 años.

“La Universidad del Azuay abrió un curso de profesionalización para profesores sin título docente. El rector Efraín Crespo me ayudó para que tenga un contrato provisional accidental, con ese nombramiento pude ingresar y después de cuatro años, en el 2003, pude obtener mi licenciatura en Ciencias de la Educación, especialidad Cultura Física”.

Con el paso del tiempo obtuvo su certificado como Entrenador de Marcha Nivel IV de la IAAF, hoy World Athletics, organismo que gobierna el atletismo en el planeta. “En ese entonces me apoyó bastante el profesor Fausto Mendoza. Me mandó a especializarme a Argentina con el español José Marín, hoy entrenador de Andrés (Chocho)”.

Desde el 2003 se desempeña también como entrenador de atletismo en la Unidad Educativa Particular La Asunción. Agradece a la magister Eliana Bojorque Pazmiño, rectora de la entidad, porque a pesar de la pandemia no hubo recorte de personal como sucedió en otras instituciones.

“Juanito” -como le conocen- es un ejemplo de que la edad no es un obstáculo para el estudio. Con la motivación de su esposa Carmita Chapa en 2019 se graduó como Magíster en Entrenamiento Deportivo en la Universidad Estatal de Bolívar.

“Me sentí nervioso de regresar a las aulas después de 20 años, lo digo con toda franqueza”, subraya Chocho y precisa que lo más difícil fue viajar todos los fines de semana, durante dos años, porque las clases eran presenciales de viernes a domingo.

Recuerda que había días que dormía muy poco para tratar de actualizarse y estar a la par de estudiantes que recién habían terminado sus estudios de tercer nivel. Hoy siente que todo el bagaje de conocimientos adquirido en los últimos años le respalda para dirigir al marchista olímpico Claudio Villanueva en la recta final hacia los Juegos Olímpicos de Tokio 2021.

Parte de su rutina

Juan Chocho es padre de Juan Sebastián (6 años) y Martina Rafaela (3 años). Gran porcentaje de su tiempo libre es para ellos. También es quien le pone sazón al almuerzo y merienda. Aprendió a cocinar durante la cuarentena por la pandemia de la covid-19.

Sus jornadas empiezan a las 04:00 entre planificación e investigación y terminan alrededor de las 22:30. Se considera una persona muy afectiva, que tiene una relación estrecha con sus suegros por eso no hay fin de semana que los visite en Molleturo.

A la par de entrenar a Villanueva se ocupa de la formación de 12 marchistas, entre los 10 y 13 años, que pertenecen a la Escuela de la Federación Deportiva del Azuay, entidad de la que forma parte desde el dos de febrero de 1997. (BST)-(D)


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