- Publicidad -
Inicio Opinión Columnistas Sangre en cárceles

Sangre en cárceles

Eliécer Cárdenas E.

La ciudadanía aún no se recupera de su impresión frente a los horrendos asesinatos cometidos dentro de varios centros penitenciarios, entre ellos el de Turi en nuestra ciudad, donde bandas rivales de privados de la libertad, utilizaron armas cortopunzantes, objetos contundentes y hasta sierras mecánicas para matar y desmembrar los cuerpos de decenas de personas recluidas en estos centros.

Para nadie es desconocido, aunque oficialmente se trate de minimizar esta realidad, que el Ecuador desde hace años se ha convertido en una especie de plataforma de distribución de la cocaína y otros alcaloides a nivel mundial, con fuerte implantación de los carteles de la droga mexicanos y de sus similares productores de coca de Colombia y Perú, por lo que, nuestras bandas criollas antes dedicadas al menudeo en el expendio de drogas, hoy son en realidad parte fundamental de tráfico internacional de drogas, y los dolorosos hechos sucedidos en numerosas cárceles ecuatorianas, demuestra el grado de salvajismo e inhumanidad con que actúan estos grupos, al peor estilo de los carteles mexicanos en guerra o las denominadas “Maras” centroamericanas.

De sobra es conocido, por otra parte, que el multimillonario negocio criminal del tráfico de drogas, extienda fácilmente sus tentáculos hacia las diversas instituciones del país, incluida la política. Por lo tanto, no sería descabellados suponer, lamentablemente hasta ahora sin pruebas, que determinados sectores políticos contaminados por el narcotráfico, tendrían que ver en esta explosión de demencial violencia en determinados centros penitenciarios ecuatorianos.

El control por parte de la más peligrosa delincuencia organizada de varios centros carcelarios es evidente, a tal punto que los capos de la droga y otras actividades ilícitas recluidos, disponen de entera libertada y facilidad, para desde allí dirigir y planificar sus operaciones ilícitas, siendo las denominadas autoridades de prisiones meros fantoches, detrás de los cuales el verdadero poder mafioso actúa con entera impunidad.

¿Hasta cuándo, va a seguir esta situación, o quizá empeorar? Depende de nosotros, los ecuatorianos, el oponernos a esto, o sencillamente doblegarnos. (O)

Salir de la versión móvil