Rectoras de la Universidad de Cuenca y la UNAE esperan autonomía financiera con el nuevo gobierno

Instalaciones de la Universidad Nacional de Educación. Archivo El Mercurio

Sin presupuesto no hay un horizonte para la academia. Sobre ello concuerdan las dos rectoras de las universidades públicas más importantes del Austro: María Augusta Hermida y Rebeca Castellanos, quienes hasta hace poco asumieron sus roles de administradoras de la educación superior.

Por esa razón es que han hecho públicos los pedidos a los candidatos finalistas a la Presidencia de la República, uno de los cuales reemplazará a Lenín Moreno el próximo 24 de mayo.

Por el lado de Hermida, rectora de la Universidad de Cuenca, ya ha habido un acercamiento con el candidato Andrés Arauz, quien estuvo en Cuenca el pasado martes. El político participó de un diálogo en el que también formaron parte los rectores y representantes de las universidades privadas.

La rectora explicó que, particularmente desde la universidad pública, se expuso la necesidad de autonomía financiera para garantizar el derecho al acceso a la educación superior.

“Necesitamos que se garantice la educación pública, necesitamos que se garantice el presupuesto, y necesitamos que, se nos permita manejar ese presupuesto, porque a veces tenemos un presupuesto en papel, pero no tenemos efectivamente ese dinero en esas cuentas”, dijo Hermida.

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Una de las propuestas que la rectora de la Universidad de Cuenca tomó en cuenta fue el planteamiento de que los recursos para las instituciones superiores ya no estén en las cuentas del Gobierno Nacional sino en el Banco Central, en cuentas independientes, para que cada universidad pueda administrarlas.

Otra de las solicitudes que realizó la Universidad de Cuenca fue la recuperación del presupuesto que, en el 2020, fue reducido con motivo de la pandemia: la institución recibió cinco millones y medio de dólares menos, y en este 2021 volvió a suceder lo mismo.

El mismo pedido lo realizó la rectora de la Universidad Nacional de Educación (UNAE). La institución ubicada en Azogues tuvo dos recortes en el 2020: el primero en enero y el segundo cuando se declaró la emergencia sanitaria.

Con menos presupuesto, además de los estudiantes, las afectaciones han recaído en los profesores. Según Rebeca Castellanos, los docentes están a cargo de hasta nueve paralelos.


“Es imposible mantenernos así, por mucho esfuerzo que se haga, no se puede hacer investigación ni generar vínculos con la comunidad. Esto es grave, porque la universidad se convertirá en reproductora y no en generadora de conocimiento”, dijo Castellanos.


La rectora agregó que, a más de la revisión y devolución del presupuesto, esperan que la Universidad Nacional de Educación sea tomada en cuenta para construir las políticas de formación de docentes y elaborar las mallas curriculares de los distintos niveles educativos que tiene el Ecuador.

Si bien hubo una relación armónica con el Gobierno actual, principalmente con la Senescyt y con el Ministerio de Educación, se espera que, con las próximas autoridades haya articulaciones para mejorar la calidad educativa del país.


“No esperamos solo que se den relaciones como en el pasado. Esperamos que con el nuevo Gobierno haya planificaciones estratégicas con las distintas instancias para trabajar en armonía y solicitar los recursos que nos permitan realizar todos los planes relacionados con la información, investigación y vinculación”, dijo Castellanos. (I)