Carlos Flores condujo el Expreso Austral en la Segunda Categoría

Carlos Flores muestra en su oficina la foto con quienes empezaron a gestionar el terreno para el Complejo de Patamarca. Foto: Bolívar Sinchi/El Mercurio
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En 1982 Deportivo Cuenca descendió a la Segunda Categoría. Con el objetivo de regresar a la Serie A en 1983 asumió la presidencia Carlos Flores Siavichay con apoyo de César Martínez (vicepresidente), Jorge Abad Peña (síndico), Humberto Pesántez, “Cocada” Vintimilla, Nena Antón con su esposo Rodrigo Jarrín.

“En ese entonces el equipo era manejado por la gente que quería al Cuenca y se servía con bienes y persona. La asistencia a los estadios era para pagar a los jugadores y cuerpo técnico, pero no alcanzaba, entonces el Directorio y sobre todo el presidente tenía que afrontar el faltante para tenerles al día”, recuerda Flores.

Desde 1983 hasta 1988 no hubo la Serie B razón por la que el Campeonato de Segunda Categoría fue el segundo escalafón de la pirámide del balompié ecuatoriano por detrás de la Serie A. En su primera temporada en el Ascenso (83) el Expreso Austral no logró clasificar al pentagonal final.

Debido a que en 1985 iba a aumentar el número de equipos en la Serie A dando prioridad a ciudades que no tuviesen fútbol de Primera Categoría; en 1984 ascendieron tres clubes.

Esmeraldas Petrolero logró el primer cupo como campeón. Deportivo Cuenca, Deportivo Cotopaxi y Audaz Octubrino disputaron los dos cupos restantes. Everest, pese a ser el subcampeón, quedó fuera del triangular final porque en la Serie A ya había cuatro equipos de Guayaquil.

Con tres triunfos, un empate, seis goles a favor y uno en contra, el Cuenca regresó a la Primera División junto con la escuadra orense.

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Flores resalta el apoyo que tuvo de Saúl Vásquez como titular de la Dirección Nacional de Deportes (Dinader, hoy Secretaría del Deporte).

“Él pudo gestionar la llegada de Héctor Morales (DT) con sueldo no tan alto, además pagó el hospedaje y alimentación en el Hotel El Dorado”. Junto al entrenador ecuatoriano llegaron a préstamo cuatro jugadores de El Nacional.

Flores prefiere reservarse los nombres porque cuando dejaron la ciudad tuvo que pintar el departamento y cambiar la alfombra para entregarle de nuevo al arrendatario.

“Las alfombras habían quemado con cigarrillos y las camas, cuyas cabeceras estaban forradas con cuerina de color blanco, habían puesto sus nombres y cosas de sus enamoradas”.

Flores, de 82 años y fundador de Casa Flores, volvió a ser presidente en 1986. Esta vez estuvo acompañado por Leonardo Alvarado (vicepresidente), Jorge Abad, César Martínez, Humberto Pesántez, Francisco Barreiro, Isidro Olmos, Nena Antón, Juan Donoso.

El Directorio contrató de nuevo al DT Héctor Morales. “Ese año entregamos 18 jugadores propios”. El Cuenca disputó el cuadrangular final con El Nacional, Barcelona SC y Técnico Universitario.

Flores recuerda que, en la fase clasificatoria, en el último partido, visitó a los jugadores en el camerino y les ofreció un millón de sucres por el triunfo.

Los morlacos terminaron cuartos. Flores tiene la sensación que podían haber llegado más lejos si es que no hubiesen sido convocados a la Selección Nacional el “Gato” González, Pablo Marín y el puntero derecho Stony Batioja.

“Ese año me tocó prestar 10 millones de sucres a cuenta personal porque los bancos no querían prestar plata al club”.

Para cumplir con la deuda que había adquirido en una casa financiera, César Martínez ideó una rifa denominada “La Colorada”, entre los premios se sorteaba una casa en Paute.

Pese a los esfuerzos no llegaron a reunir la cantidad deseada y “para no alargarle el cuento me costó 400.000 mil dólares para cubrir el préstamo”. De allí que Flores dice que un directivo sirve con bienes y persona. (BST)-(D)


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