Pinocho

José Chalco Salgado [email protected]

Es un personaje de la literatura universal. Carlo Collodi escribió y publicó este cuento en el periódico italiano para niños: II Giornale dei Bambini entre los años 1882 y 1883.

Se trata de un cuento infantil en el cual un viejo carpintero construye una marioneta con la forma y rostro de un niño. El carpintero del cuento, desde hace mucho tiempo deseaba ser padre y tener un hijo. Un día, la misteriosa Hada Azul le concedería el anhelado deseo a Geppetto -el anciano carpintero- y la marioneta llamada Pinocho tomó vida, manteniendo la esperanza que un día se convertiría en un niño de verdad, claro, siempre y cuando sea sincero, generoso y obediente.

Pero la mentira y desobediencia siempre existió. Desde el principio. Pinocho engañaba con asistir a la escuela y tomaba otros rumbos. Gastaba el dinero entregado para que adquiriera sus libros y terminaba comprando tickets para ir al teatro. Incluso, llegó al extremo de mentir a la propia Hada que le habría otorgado la magia de la vida. A consecuencia de sus falsedades, cada vez que engañaba y mentía, su nariz crecía, un poco más, cada vez más y más. Tan solo crecía.

Por suerte, Pinocho no fue ministro de Estado, ni funcionario público, ni manejó recursos millonarios. Por ventaja, tampoco estuvo sujeto a controles ni a procesos de fiscalización de órganos del Estado, porque seguro hubiera sido observado y glosado. En la época en que se desarrolla este cuento, tampoco había redes sociales por los cuales Pinocho pudiera estar diciendo una y otra vez: mentiras y disparates, engaños e insultos. De hecho, Pinocho no era demagogo y aquello era una gran ventaja. Pues, para sus mentiras, no tenía apoyo de mafiosos o sentenciados por mal manejo de los fondos públicos, porque caso contrario, hubiéramos tenido que todos decir: Pinocho, ¡no mientas otra vez!. (O)