Un cambio verdadero   

Hugo Darquea López

Las elecciones del domingo cierran el proceso electoral de estos meses, y lo hace con el triunfo de la tendencia de centro derecha, con amplia apertura a los diversos sectores, tal como el Señor Guillermo Lasso, Presidente electo de los ecuatorianos así lo enfatiza con su propuesta del “Ecuador del Encuentro” Esta perspectiva está condicionada a tiempo y a recursos. Pero es indudable que primero se debe poner la casa en orden: Limpiar la escoria y la corrupción. Recuperar lo timado. Y apuntalar las bases del Estado de Derecho para tales fines actuar con el rigor de la ley sin atenuantes ni concesiones a los autores de los delitos contra el interés público y social y concomitante a estos fines, emprender con el diálogo y la inclusión del mundo amplio y plural, para la construcción del bien común.

 Recuerdo una obra visionaria de Tristán de Ataíde, sobre la Democracia, quien puntualizaba allá por los años sesenta del siglo XX, que la Democracia, debe realizarse en tres niveles: Político, Social y Económico. En el primer caso, definiendo las competencias del poder y de la autoridad dentro de la independencia de las funciones del Estado, el respeto a los derechos humanos y al disenso y la oposición. En lo segundo, valorando a cada persona en su innata dignidad y en lo tercero haciendo de cada trabajador, empresario y ciudadano el creador de su patrimonio.

Hoy, con un Estadista en la Presidencia del Ecuador estimo que es posible el cambio estructural para construir este paradigma integral de un mundo nuevo de paz y prosperidad. En esta dimensión, es imprescindible que el Presidente una vez posesionado convoque al referendo para sustituir la Constitución del 2008, por su incoherencia absolutista, y dar paso al proceso de legislación de la carta magna que efectivice el sueño de los ecuatorianos de construir una sociedad justa y humanista. (O)

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