Un líder compasivo

Claudia Acosta A.

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Desde hace ya mucho tiempo que nuestro país no veía en sus políticos y sus políticas otra cosa que irrespeto, arrogancia, resentimiento, odio, división, conflicto, un clima de incertidumbre y miedo; insultos y ataques de unos a otros, un circo de payasos maleducados y peligrosos también… Hace mucho tiempo que la política dejó de ser una actividad de compromiso y servicio al pueblo y se convirtió en una forma de arribismo, corrupción y obsesión por el poder; hace mucho tiempo que el Ecuador dejó de confiar, de creer, desde hace tiempo que nuestro voto no era un voto de confianza sino de resignación…

En medio de este escenario, Guillermo Lasso surge como un hombre de familia, respetuoso, educado, prudente en sus palabras, un hombre que no ataca, ni grita; en su campaña, en su discurso deja ver tolerancia, respeto, humildad, sencillez. Lejos de él actitudes arrogantes y prepotentes (características tan comunes en quienes se consideran líderes…) se ve deseo de trabajar y servir.

En su discurso dado, cuando la ganancia fue confirmada, junto a su mujer y sus hijos dejando ver el cariño por su familia, su fe en Dios, sus palabras fueron de apertura y diálogo, de disposición de servicio y atención a grupos discriminados y vulnerables: mujeres, madres adolescentes, LGBT; incluso el proceso electoral se dio en un clima de cordialidad, tranquilidad y, es que de alguna manera los hombres de paz generan paz.

Pero quiero hacer sobre todo hincapié en características, que considero esenciales en un buen servidor, en un buen político, en un líder positivo: la compasión y la bondad, cualidades que no acostumbramos ver ni creer necesarias para el liderazgo, incluso podrían denotar muestras de debilidad… sin embargo, hasta el cansancio, la humanidad ha podido constatar lo peligroso que es el poder acompañado de arrogancia, prepotencia y vanidad.

La compasión y  la bondad son indispensables para mandar y es que solo desde la compasión, el ser humano es capaz de ponerse en los zapatos del otro, y aquí hay que bien diferenciar que compasión no es lástima, no es dar limosna, dar limosna es crear un pueblo mendigo, ese paternalismo del que hace gala el populismo con sus mentirosas ofertas de campaña, ese paternalismo que da limosna y no trabajo,  que le quita dignidad y autoestima a las personas,  hasta el punto de creer que no son capaces  más que de estirar la mano y pedir, la compasión al contrario trae dignidad y respeto, el sufrimiento y angustia del otro lo hago mío y por lo tanto quiero un cambio significativo en la vida de los otros, equidad, dignidad para todos.

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La ganancia de Guillermo Lasso trae finalmente, un clima de paz y apertura a nuestro convulsionado país, pero además abre la esperanza de una nueva política, una de dialogo y escucha, de libertad de expresión, de poder llegar a acuerdos y ceder, actitudes que por mucho tiempo no las veíamos… (O)