La lengua que dio color a los Rolling Stones

La lengua y los labios rojos de los Rolling Stones. EFE/EPA/NEIL HALL/Archivo

La lengua y los labios rojos de los Rolling Stones no nacieron en el pincel de Andy Warhol, ni se inspiraron en Mick Jagger, ni siquiera hicieron millonario a su creador. Los Stones, sin saber lo que tenían entre manos, lo incrustaron en la contraportada de «Sticky Fingers» y pagaron 50 libras (unos 58 euros/69 dólares al cambio actual) a su creador, John Pasche, el estudiante que ideó uno de los logos más famosos de la historia.

Rivalizando con la diana de The Who o el plátano de la Velvet Underground, el de los Stones es uno de los iconos del rock mundial y para rememorar su nacimiento hay que remontarse a hace ahora 50 años, cuando Jagger y compañía se preparaban para la gira europea del «Let it Bleed» en 1970.

«Yo era estudiante del Royal College of Art de Londres», recuerda Pasche en una entrevista telefónica con EFE. «Estaba en mi último año y los Stones llamaron porque necesitaban que un estudiante les diseñase un póster para la gira«.

«Querían a alguien que se reuniera con Mick Jagger. Tuve muchísima suerte y fue una completa sorpresa».

Para entender el talento que destilaba aquella generación de creadores cabe explicar que uno de los compañeros de Pasche en la academia colaboró en el diseño del «Dark Side of the Moon» de Pink Floyd.

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Pero el elegido para esta tarea algo nimia, en principio sin mucha importancia, fue Pasche.

«Quedé con Mick y la verdad es que mis bocetos e ideas no le impresionaron demasiado. ‘Puedes hacerlo mejor’, me dijo».

«Pero unos meses después me llamó y me preguntó si les podía ayudar a diseñar un nuevo logo. Mick me invitó a su casa de Londres para hablar del proyecto», añade Pasche.

Los Stones no querían un diseño que incluyera su nombre, sino que buscaban algo que fuera reconocible por sí solo. Que se viera y se dijera: «Eso es de los Rolling Stones».

LA DIOSA KALI TUVO LA CULPA

Y ahí, charlando con Jagger en su casa de Londres, Pasche vio un cuadro en una de las paredes. Representaba a la deidad hindú Kali, con su larga e irreverente lengua roja como centro de la catarsis.

«Mick me explicó que hacía un par de días que fue a la tienda de la esquina a comprar algo de comida y que se quedó asombrado por el cuadro. Pidió llevárselo. Yo inmediatamente me fijé en la boca y la lengua y surgió la idea. Sería un elemento de protesta, de alzar la voz».

A Jagger y a la banda le encantó la idea, pero no avistaban siquiera el recorrido que iba a tener aquel simple diseño. Su función no iba a ser otra que encabezar las notas de prensa y quizás dar imagen al sello musical del grupo, algo parecido a la manzana de los Beatles. «Por eso solo me pagaron 50 libras», recuerda entre risas Pasche.

Sin embargo, tanto les gustó, que decidieron incluirlo también en la contraportada de «Sticky Fingers», disco que este viernes cumple 50 años.

«Gracias a eso empezó a ganar popularidad y a usarse como ‘merchandising’. Tuvieron que firmar un contrato conmigo por los derechos de la marca y me llevaba un porcentaje cada vez que vendían una camiseta y cosas así», explica Pasche.

No obstante, esos «royalties», que le podrían haber hecho millonario, los vendió en 1984, debido a las lagunas que imperaban por entonces en las leyes de copyright. Estas establecían que cuando una compañía había estado usando un elemento por determinado tiempo y ya se le relacionaba directamente con ello, podía reclamar sus derechos.

«Mi abogado me sugirió que vendiera, porque me lo podrían quitar si íbamos a juicio. No me arrepiento de haberlo hecho porque con lo que me pagaron me pude comprar mi primer piso. Quizás no logré los millones que podía haber hecho, pero no me arrepiento porque en ese momento tenía sentido. Sus mánagers, tenían un carácter muy duro en temas legales. Ellos hubieran peleado más que la banda», reflexiona Pasche.

LA CONFUSIÓN CON WARHOL

Además de la cuestión económica, a Pasche le afectó la errónea creencia popular de que el diseñador del logo fue Andy Warhol, creador del famoso plátano de la Velvet Undergound. Warhol, que había hecho la portada del «Sticky Fingers» con la cremallera, nunca tuvo nada que ver con el diseño.

«Fue complicado, aunque la verdad es que me halaga un poco que la gente pensara que un trabajo mío podría haber sido suyo. Pero me alegra que se reconociera que fui yo. Siempre tuve las cartas de los Rolling Stones confirmándome como creador, que son una buena prueba».

Esas cartas, así como el primer boceto de los labios y la lengua, ya no están en su poder. No cuelgan en una pared de su casa ni están a buen recaudo en una caja fuerte. Pasche se los entregó al Victoria & Albert Museum de Londres para su exhibición. «Aunque me quedé una copia», apunta con una carcajada.

Además de los recuerdos, Pasche se lleva la relación con Jagger, con el que se encontró por última vez hace unos años en la galería londinense Saatchi.

«Hacía muchísimos años que no nos veíamos, pero vino y me saludó. ‘¡El viejo John!’. Tuvimos más relación sobre todo durante los 80, en sus giras europeas… En París, Múnich… cuando aún hacía algún trabajo para ellos. No es que seamos exactamente amigos, pero creo que sabe quién soy (risas)», comenta Pasche.

Aunque solo recibiera 50 libras y el mérito se lo llevara Warhol, esos labios y esa lengua siempre serán suyos. EFE