Colombia

Catalina Sojos

Y el escenario se trasladó al vecino país y al grito ¡nos están matando! los colombianos han pedido auxilio a las organizaciones internacionales; la guerra por el poder en Latinoamérica es cruenta y con mayor frecuencia utiliza las armas; incontables los muertos y heridos a lo largo de la historia de este hermoso lugar masacrado por la guerrilla, el narcotráfico y los políticos. Ahora, por ejemplo, las medidas tomadas por el Presidente Duque, dirigidas a castigar a las clases desposeídas y en medio de la pandemia, han sido el tiro de gracia para comenzar un nuevo derramamiento de sangre en las calles mientras el terror generado por la violencia se expande por los países sudamericanos. Tanquetas, policías con ametralladoras, por un lado, encapuchados armados, tácticas y estrategias por otro, dan como resultado un tsunami de sangre y fuego, que puede ser acrecentado si el gobierno decreta el estado de conmoción interior que le permitiría, supuestamente, recuperar el orden. El virus de la violencia y la muerte se han instalado en nuestros países y los derechos humanos son arrasados; insistimos en la urgencia de un acuerdo internacional y la responsabilidad de la CIDH que debe hacer presencia para investigar los hechos, al fin y al cabo, son más de seiscientas cincuenta organizaciones de la sociedad civil, entre las que consta Ecuador, que así lo exigen. (O)

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