El Municipio revisará plan de ciclovías

Esta y otras ciclovías emergentes se implementaron en el marco de la pandemia, para dar facilidades de movilidad a los ciudadanos. Xavier Caivinagua/El Mercurio

Con el propósito de dar facilidades de movilidad a la población en el marco de la pandemia, en algunos espacios de la ciudad, el Municipio de Cuenca implementó ciclovías emergentes.

Una de ellas se ubica en la calle Gran Colombia, a la altura de la Zona Rosa hasta llegar al redondel Simón Bolívar. Esta infraestructura, que es unidireccional, está ubicada en medio de la calzada y las rieles del tranvía, y debido a su estrechez, muchas veces es ignorada por los ciclistas, quienes prefieren utilizar el eje tranviario.

Boris Palacios, director de Gestión de Movilidad, refirió que esta ciclovía fue pensada en dar seguridad a las personas que utilizan la bicicleta como forma de movilización, y ese diseño específico había respondido a una situación emergente.

«En la pandemia, por la necesidad de generar esa infraestructura, se implementó en esas condiciones. Si bien es cierto, es unidireccional. La sección va a ser revisada y se realizará el levantamiento de información, aforos y demás elementos técnicos para realizar, si es necesario, un rediseño o una redefinición de esa segregación que se había generado, para dar una mayor seguridad», mencionó Palacios.

El funcionario agregó que dicha revisión se haría en este mes, con consideraciones más reales de lo que será la movilidad en un futuro. Sobre las características y especificaciones técnicas que deben cumplir las ciclovías, Daniel Cárdenas, exdirector de la Dirección Municipal de Tránsito (DMT), sostuvo que las ciclovías deben estar conectadas con ejes atractores de viaje y no pueden estar cortadas.

Además, las ciclovías deben contar con segregación si están junto a vías cuya velocidad de circulación permitida es superior a 30 kilómetros por hora (km/h). También, el ancho mínimo para un carril es de 1,20 metros, según la norma INEN vigente, aunque estas deben ir de acuerdo con las características de cada vía y del tráfico existente, agregó Cárdenas.

En este caso, un eje alternativo cercano es el que está ubicado en el Paseo Tres de Noviembre, que cuenta con anchos adecuados. «Lo que hicieron fue reducir los carriles de circulación vehicular, en los dos sentidos, y pusieron una ciclovía con un ancho mínimo, lo que hace todavía más peligrosa la circulación de los biciusuarios, y por esa razón, los ciclistas no utilizan esta vía, porque no existe una percepción de seguridad. Debería haber una planificación más adecuada para identificar los ejes que puedan albergar una ciclovía. En este caso me parece que está muy cortada la colocación de una ciclovía en ese lugar y ahí están los resultados», refirió Cárdenas.

Otra ciclovía que causa conflicto es la que se ubica a la altura de la Bajada de Todos Santos, dado que es angosta y su señalización indica que es bidireccional. Así, en la curva antes de llegar al redondel José Peralta, cuando sucede un encuentro entre bicicletas, hay riesgo de una colisión.

Adrián Castro, exgerente de la Empresa de Movilidad, Tránsito y Transporte (EMOV EP), sostiene que en estos dos casos, no existen conexiones con otras zonas y tampoco existe una señalización adecuada en la vía pública para interconectarse.

«El ancho de estas ciclovías es menor a 1,20 metros y esto nos pone en un grave riesgo a la hora de conducir, toda vez que estamos circulando en un carril estrecho, junto a vehículos. Los segregadores que están utilizados en este tipo de ciclovías de una sola vía, deberían ser de otra configuración, deben ser más altos para que brinden seguridad. Al no ser planificadas, lejos de atraer a los ciclistas, estas ciclovías generan rechazo, y ocasionan el uso del eje tranviario o de las aceras», explicó Castro. (LCH)-(I)