Luces y sombras de la democracia

Roberto Vivar Reinoso

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Entre luces y sombras persiste la democracia en nuestro continente. Lo demuestran las urnas, pero también las calles donde se manifiesta el sentir popular a veces violentamente; y el pensamiento de los líderes que representan organizaciones más o menos connotadas.

Respecto a uno de los recientes sucesos importantes, las elecciones peruanas, sintetizo las versiones de la prensa tradicional y las redes sociales poco divulgadas en nuestro medio.

Su coterráneo premio Nóbel de Literatura (2010) y excandidato presidencial, Mario Vargas Llosa apoyó a Keiko Fujimori, considerándola “el mal menor”. Exigió sin conseguirlo anular los comicios, buscando hacer lo imposible para impedir “el ascenso del comunismo al poder”; además conceptúa que “los gobiernos autoritarios de derecha pasan pronto, no así aquellos de izquierda que perduran”. Por su parte el histórico dirigente del partido socialista obrero español (PSOE), Felipe González que ocupó el Palacio de La Moncloa, justifica la persistencia de esta tendencia ideológica, porque “los populismos de izquierda son los únicos capaces de vencer al neoliberalismo”.

También constituyen claroscuras expresiones mayoritarias, las constantes movilizaciones en Chile, que obligaron a cambios constitucionales, mientras aquellas de Colombia no encuentran aún salida, pero parecen encaminarse hacia igual objetivo. Se suma el flamante mandatario del Rímac, pese a los obstáculos legales y del Legislativo donde no tiene mayoría.

Este inquietante panorama continental alcanza los organismos transnacionales, caso de la OEA cuestionada desde tiempo atrás por algunos Estados. Lo sintetiza el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador: “debemos sustituirla con una entidad no lacaya de nadie, y construir algo semejante a la Unión Europea”. (O)

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