Redes digitales y trabajo

Publicidad

En Ecuador, la falta de trabajo es una de las principales preocupaciones de cientos de miles de hombres y mujeres, profesionales o no.

Es repetitivo decirlo, pero la pandemia profundizó tan complejo panorama. El ejército de los sin trabajo crece cada vez más; igual la informalidad.

No todos quienes consiguen su título profesional consiguen una plaza. No todos logran ingresar a las universidades públicas y quedan a merced de la suerte o deciden emigrar.

Algunos lo consiguen de manera temporal; otros mediante contrato temporal en el sector público.

La lenta reactivación económica aún no permite vislumbrar un horizonte de oportunidades. El gobierno se hace esperar para concretar sus planes. Los apuntala en la inversión nacional y extranjera; pero todavía no hay concreción. Y, en efecto, sin inversiones, sin el apoyo al sector privado, las oportunidades son escasas.

publicidad

Parte de sus iniciativas es aprobar una ley para favorecer, por ejemplo, la contratación por horas, sin perjuicio de los derechos laborales; peor precarizar. Una modalidad ya aplicada en muchos países cuya dirigencia política y sindical cambió a tiempo de mentalidad.

Los desocupados, entretanto, se dan modos para conseguir trabajo. Tal como lo revela un reporte de El Mercurio, aprovechan las plataformas digitales. Las opciones son WhatsApp y Telegram. Han formado grandes grupos para interactuar. Publican las ofertas laborales; intercambian recomendaciones para presentarse a las entrevistas de trabajo u organizar sus hijas de vida.

Hay oportunidades en los diversos oficios. No todos se conocen entre sí, pero esas plataformas les sirven de nexo para ayudarse de manera mutua y hasta para motivarse.

El propio Ministerio de Trabajo tiene su plataforma denominada Red Socio Empleo. Un espacio digital para conseguir empleo. Los empresarios lo usan para contratar personal calificado y apto.

Empero, especialistas advierten los riesgos. Quienes optan por estos espacios deben cuidarse de posibles estafas.

Es momento de tomar en serio la falta de trabajo. Y en este ámbito solo caben el Estado y el sector privado.