Elecciones en la Casa de la Cultura

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Tres listas compiten para presidir la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay. Los resultados de las elecciones se sabrán este mismo día.

Los inscritos en el Registro Único de Artistas Culturales y los miembros de la Casa de la Cultura tienen la responsabilidad de elegir la mejor opción.

Las elecciones se desarrollan tras una larga polémica judicial, no exenta también de controversias propias del “siempre difícil mundo cultural”, como sucede en otras instituciones donde no prima el pensamiento único.

El interés por captar la dirección del citado Núcleo casi siempre ha evidenciado profundas grietas existentes entre quienes hacen actividad cultural, y más desde cuando se abrió el abanico para una participación mucho más amplia.

Integrantes de un reducido, pero no menos importante conglomerado cultural solía hasta turnarse en la dirección, llegando, incluso, a no considerar las actividades de valiosa gente, simplemente por tener limitados y hasta egoístas conceptos sobre el quehacer cultural, o creerse los únicos iluminados.

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De alguna forma, superadas aquellas taras mentales –esperamos que así sea- la institución cultural no deja de tener los mismos problemas, comenzado por el económico.

Un Núcleo, como los demás del país, dependiente del presupuesto del Estado, transferido a cuentagotas, cuando no recortado.

El Estado siempre mira a la cultura por debajo del hombro, y el centralismo hace lo suyo.

En tal contexto, las tres candidaturas han presentado sus propuestas. Una de ellas va por la reelección. Una buena ocasión para evaluarla.

Las diferencias son pocas, si bien desde sus propias experiencias y modo de ver el trabajo cultural plantean cómo administrar un escaso presupuesto, cómo fomentar la autogestión, cómo incorporar a más gente dedicada a tan noble actividad, y cómo apoyar y visibilizar el trabajo realizado por quienes son parte del Núcleo y del Registro.

Quien gane tendrá grandes retos, comenzado por unificar a los nos favorecidos, cuya crítica siempre será oportuna, no para dividir, ni autoaislarse, sino para sumar por la cultura.