Destrucción y olvido de los C.A.R.

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Hasta la capacidad de asombro resulta poca cosa al comprobar el estado de deterioro y abandono de los llamados Centros de Alto Rendimiento -C.A.R.- construidos en varias ciudades con millonarias inversiones.

El de Cuenca no es la excepción. Sí, quién lo creyera. La tierra de uno de los campeones olímpicos, y de muchos otros campeones nacionales e internacionales en otras disciplinas, tiene su “elefante blanco” o su lunar.

En esta semana, reportajes de investigación difundidos por Ecuavisa revelan tan grosera realidad.

De no ser porque varios deportistas ganaron oro, plata y diplomas en las pasadas olimpiadas, sobre todo por sus declaraciones respecto al poco apoyo, y la investigación periodística, el país no se enteraba sobre cómo millonarias inversiones se van por el vertedero del abandono y la destrucción.

El C.A.R. de Cuenca, cuyas expectativas pusieron a volar a dirigentes y deportistas, por decirlo con algo de clemencia, está subutilizado.

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Según la investigación de Ecuavisa, a más de otros daños, la parte más crítica es la piscina semiolímpica. No hay dinero para su mantenimiento; se deterioran los accesorios, el agua se pudre.

Se han robado las puertas de ingreso al local, con capacidad para 600 deportistas, e implementos deportivos. Para evitar más sustracciones el comedor se convirtió en bodega. Y nadie ha cuantificado las pérdidas.

Y lo paradójico: los deportistas entrenan en los alrededores del Centro, en cuya construcción se demoraron trece años. Ha estado habilitado solo por cuatro años.

En octubre de 2021 Cuenca será sede del Campeonato Panamericano de Tenis de Mesa. Según el presidente de la FDA, se verá dónde alojar a las delegaciones y hacer otros acondicionamientos. Paradójico ¿verdad?

Las instalaciones están a cargo de la empresa pública Centros de Entrenamiento para el Alto Rendimiento, en proceso de liquidación. Por consiguiente, aún no pasan al Ministerio de Deporte.

Las autoridades, con el Alcalde de Cuenca a la cabeza, deben asumir este problema y exigir soluciones, pues no es permisible soportar semejante vergüenza.