Rusia detiene y amenaza con deportar a defensora derechos de inmigrantes

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Las autoridades rusas han detenido y amenazan con deportar a la mayor defensora de los derechos de los inmigrantes en este país, Valentina Chupik, cuya organización recibe financiación del extranjero.

«Me encuentro desde el viernes por la noche en un centro de reclusión en el aeropuerto de Sheremétievo» en Moscú, comentó Chupik en conversación telefónica.

Chupik, que ofrece asistencia jurídica a los inmigrantes en Rusia desde 2006, fue apresada a su regreso de Armenia.

«Un agente del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) me dijo: ´¿Pero qué esperaba usted? Usted ha denunciado continuamente la corrupción en el seno de la Policía rusa. Ha presentado numerosas quejas contra los agentes. Ellos también se quejan. Debemos tomar medidas», dijo.

La activista, oriunda de Uzbekistán, teme que le deporten a esa república centroasiática, de la que tuvo que huir por motivos de seguridad.

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«Me han requisado todos los documentos y amenazan con deportarme a Uzbekistán. Ya me han escrito varias personas desde allí diciéndome que al fin podremos llevarte a un sótano», señala, en alusión a posibles torturas.

Cree que su vida corre peligro si vuelve a su país, aunque lo que más teme es que le impidan ejercer su labor al frente de la organización Tong Jahoni, que considera su «vocación».

«No sé si me matarán. Lo que buscan es impedirme seguir haciendo mi trabajo. Si no me matan, seguiré ayudando a la gente. La defensa de los derechos humanos es mi vocación. No es un negocio, yo no gano dinero», subraya.

El motivo formal para su detención es que Chupik presentó documentos falsos para vivir en Rusia como refugiada, algo que ella niega categóricamente, aduciendo que se somete anualmente a numerosas comprobaciones.

Cree que su única salida es que aparezca «un tercer país seguro», que acepte darle asilo, aunque lo ve complicado ante la falta de documentos de identidad.

«No me dejan reunirme con mi abogado. Es cuestión de minutos. Me pueden deportar en cualquier momento. Nos hemos dirigido a la embajada de Francia, pero aún no han tomado una decisión», apunta.

Además denunció que la Policía se ha personado en el domicilio donde vive su madre de 84 años, en busca de supuestos documentos condetatorios.

Chupik, que reconoció haber recibido la última beca de Caritas Francia, denunció en su momento a Efe que los inmigrantes son objeto diario de extorsión por parte de la policía rusa, abusos que se recrudecieron durante la pandemia y que pueden alcanzar varios cientos de dólares.

«En los 2000 los enemigos de la policía eran los caucásicos. Desde hace diez años los enemigos son los inmigrantes procedentes de Asia Central», señaló. EFE