De reformas y tesis

Edgar Pesántez Torres

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Después del fárrago que se hizo con la educación de tercer nivel, se ha convocado a un diálogo con el fin de replantear las reformas a la Ley Orgánica de Educación Superior. Bienvenido el llamado si es democrático y con los agentes de las universidades públicas y privadas como con representantes de la ciudanía. Que se recojan las mejores propuestas para el análisis y la aprobación. A propósito de esta coyuntura recuerdo la sentencia del doctor Osvaldo Hurtado, dicha en la década de los 80 y que entraña una gran verdad: “El país irá a donde vaya su universidad”.   

Esto mismo es lo que ha sucedido con el país, después de que se experimentó con la universidad reformas inconsultas y arbitrarias. A la vista el destino de tres proyectores simbólicos del gobierno de la Revolución Ciudadana: la Universidad Científica Yachay en Imbabura, la Universidad Unae en Azogues y la Universidad de las Artes en Guayaquil, cuyos fiascos evitan comentarios.

Sin embargo, no todo fue malo, acertada por ejemplo la eliminación de universidades fantasmas y la abolición de feudos familiares y de amigos que se habían tomado universidades y Facultades, como en esta ciudad. Líderes políticos, escudándose en la autonomía, no dieron paso al cambio y su ideología se mantuvo con palos y piedras. Deplorablemente, lacayos con un capataz de abultada melena y poco cacumen, hicieron que la universidad vaya a donde está, confirmándose la teoría del político y cientista ecuatoriano.

Asunto siempre cuestionado fue el de las tesis de grado doctoral, para algunas carreras inalcanzable, pues ni siquiera los catedráticos lograron. Algunos lo obtuvieron en la antesala de la jubilación o la muerte. En la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación pocos terminaron con el título de doctores, tal los casos del filólogo Marco Tello Espinoso con su tesis “El Patrimonio lírico de Cuenca”, trabajo serio y erudito de enorme contribución para la región y el país o del filósofo José Vega Delgado con la tesis “Metafísica del Tiempo”, obra de consulta para estudiantes y profesores de la carrera.

Las tesis deben quedar solo para cuarto nivel, porque en sentido estricto son opiniones documentadas y originales que los autores sustentan, para modificar o enriquecer un campo de conocimiento. Es la conclusión lógica de un problema científicamente estudiado. ¿Un alumno de tercer nivel está capacitado para realizar un estudio demostrativo que sostenga por el razonamiento? (O)

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