Tangara Colectivo busca vinculación cultural con Cuenca

Por: Isabel Aguilar Jara

Álvaro Bermeo, vocalista de la banda quiteña Guardarraya, en su presentación en Gualaquiza durante “Sesión en la Piedra”. (Cortesía).
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Azuay, Cañar y Morona Santiago son provincias que comparten una cercanía territorial que, inevitablemente, las ha llevado a compartir además, distintas manifestaciones culturales a lo largo de la historia. Gualaquiza, cantón amazónico ubicado a 160 kilómetros de Cuenca, desarrolla constantes propuestas para la capital azuaya. Tangara Colectivo es la más reciente y una de las pocas que se ha arriesgado a trabajar de manera independiente.


En agosto pasado, el Municipio de Gualaquiza realizó un evento denominado “Gualaquiza: tus hijos te cantan”. La ausencia de una convocatoria desde la entidad para la selección de los artistas sorprendió a Hassel Orellana, vocalista y guitarrista de la banda de rock amazónica Ataria. Ese mismo mes, el artista decide juntar a un grupo de amigos para organizar una suerte de concierto en un espacio inusual: el jardín botánico “El Gato”, uno de los lugares con mayor actividad turística del cantón.

Agrupaciones musicales de Gualaquiza y Macas se fusionaron y protagonizaron “Sesión en la Montaña”, pero al finalizar el encuentro Hassel decidió mantener un proyecto formal al que llamó “Tangara Colectivo”, en homenaje a una de las aves insignes del lugar. Eso que parecería una queja generalizada de casi todos los artistas fue también la motivación para el nacimiento de Tangara: la sensación de orfandad de las entidades públicas, un contexto pandémico y la Cultura como ese espacio al que siempre se le pueden quitar unos cuantos ceros para acomodar el presupuesto.


Municipio


Estas problemáticas no son ajenas para Abraham Urdiales, director de Desarrollo Social y Económico del Municipio de Gualaquiza, desde mayo de 2019. Dice que en menos de un año de gestión, él y su equipo tuvieron que sortear las dificultades de una pandemia que incluyó la suspensión de una planificación y con ella, de diversas actividades culturales, además de los recortes presupuestarios. Sucede que, a diferencia de otras entidades municipales, la dirección que Urdiales preside, incluye cuatro departamentos: el de Educación, Cultura y Deportes; Interculturalidad; Grupos de Atención Prioritaria; y Turismo. Lo que significa que, de los aproximadamente seis millones de dólares anuales que recibe el Municipio, apenas 600.000 son destinados para dichos departamentos, cuyas subdivisiones, aunque son parte de la Cultura, están distanciadas de ella en cuanto a percepciones y conceptos.

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Por ejemplo, explica el funcionario que este presupuesto con el que cuenta la Dirección de Desarrollo Social y Económico, se distribuye en logística, salarios, convenios para personas con discapacidad, adultos mayores, desarrollo infantil, actividades en la biblioteca, emprendimientos, educación popular y escolarizada, entre otros gastos. Parece demasiado y lo es: “Una cantidad como esta no alcanza para la Cultura. Somos un cantón con una gran cantidad de territorio, hay que dividir para las ocho parroquias. Pero entendemos que esto responde a la situación en la que nos encontramos a nivel país”, argumenta Urdiales pasando de la intranquilidad a la resignación.


Lo preocupante es que el presupuesto no es el único terreno conflictivo en el que se mueven las autoridades gualaquicences. Está también la concepción de las manifestaciones artísticas, pues según el funcionario contratar una banda de rock o de hip hop no atrae la misma aceptación del público que un grupo de danza folclórica, “entonces el gasto no justifica”. Urdiales cree que la acogida de la gente hacia otros géneros podría cambiar con breves demostraciones de arte, talleres y conversatorios. Al mismo tiempo, explica que tienen una base de datos de los actores y gestores culturales del cantón, y que para seleccionarlos e incluirlos en las diversas actividades, toman en cuenta la sugerencia de una asociación de artistas o lo hacen de manera aleatoria.

Molestia


Son precisamente las dudas alrededor de la selección de artistas lo que incomoda al Colectivo Tangara, que además de Orellana lo conforma David Yukteswar y cuenta con el apoyo de Mariuxi Lituma, concejala del cantón, quien indica que el mes pasado solicitó un desglose minucioso del presupuesto para Cultura pero que aún no le ha sido entregado. Hasta el cierre de esta nota, el director de Desarrollo Social y Económico del Municipio de Gualaquiza se comprometió a enviar el mismo desglose, sin embargo, no lo hizo.

Al ingresar en la página web institucional se puede acceder a un apartado denominado “Ley de Transparencia 2017”. En el literal “Presupuesto de la institución” se despliega un PDF general que señala un monto total anual de 7,886,559 dólares de ingresos y 6,818,873 dólares de gastos, cifras que en efecto corresponden al año 2017, y no muestran la distribución entre las direcciones y los departamentos municipales. Además, los links del documento no funcionan y la sección no ha sido actualizada hace cuatro años, mostrando incluso el nombre del alcalde anterior en el apartado “Responsable de atender la información pública”.


Por su parte, Abraham Urdiales indicó que el apoyo a la actividad cultural independiente estaba proyectado en el Plan Operativo Anual, POA 2020, y al no poder ejecutarse por la crisis sanitaria, se destinó ese dinero a kits alimenticios para los sectores más vulnerables, pero que lo retomarán en 2022. Que sin ser pesimistas, se ha pensado también en la posibilidad de otra emergencia sanitaria y que existe un plan de contingencia que habilitará centros de aislamiento en el caso de un rebrote, “pero si tuviese que pedir un cambio en el presupuesto, tendría que recortar nuevamente lo de Cultura porque no hay de otra. El agua potable o las vías no se pueden quitar a la ciudadanía”. Finalmente, asegura que en la actualidad se desarrollan actividades lúdicas de lectura en la biblioteca municipal, programas de educación popular, formación profesional para los trabajadores del sector turístico, y convenios educativos y formativos con la Universidad de Cuenca, la Universidad del Azuay y la Universidad Técnica Particular de Loja.


Actividad independiente


El 25 de septiembre pasado, el colectivo Tangara realizó su segundo encuentro en el barrio La Amistad, al que denominó “Sesión en la Piedra”. Además de la presentación de artistas locales y el concierto más esperado de Álvaro Bermeo, vocalista de la banda quiteña Guardarraya, se desarrolló una feria con 20 emprendimientos, algunos de los cuales se dieron a conocer por primera vez en el territorio, como el trabajo de artesanía en mullos de Juana Revelo, tejedora de aretes, collares, manillas, tobilleras y otros accesorios que comercializa desde los lives eventuales de su página de Facebook. Otro de los negocios que acaparó la atención de los visitantes fue la cervecería artesanal Mills, de Blanca Ordóñez y su pareja Arian Mills, un estadounidense que llegó a Gualaquiza para preparar siete clases de cerveza. Blanca contó que no es la primera vez que asisten a ferias como esta, pero que celebran que las iniciativas vengan de la gente más joven del cantón.


Según Hassel Orellana, esta apuesta por los emprendimientos surge de la creciente migración forzada en Gualaquiza desde el contexto pandémico: “Buscamos la creación de un colectivo de gestores que formalicemos nuestro trabajo, y a partir de esto podamos visibilizar y cuestionar los procesos administrativos que se realizan desde las instituciones. Si bien hemos tenido una gran apertura del alcalde Francis Pavón, siento que podemos acceder de mejor manera a los fondos que nos pertenecen. Yo no quiero migrar, yo quiero crecer en el lugar donde nací”, afirma y pone en evidencia la ambición de Tangara que es crear vínculos culturales con Cuenca y otras ciudades del Austro del país. El fin inmediato, dice, es mantener el objetivo original con el que surgió su propuesta: una convergencia cultural de los lugares turísticos del cantón con las diferentes propuestas artísticas locales, nacionales y las de otros países.


Colectivo Tangara está abierto, a decir de sus creadores, a generar conexiones interprovinciales desde la educación, el turismo, la gastronomía, las expresiones artísticas sin distinción de géneros, y demás actividades culturales “alejándonos de los eventismos o tarimazos, y buscando una política real de desarrollo económico”. Las personas, colectivos o instituciones interesadas en crear estos vínculos, pueden contactarlos a través de sus redes sociales en Instagram y Facebook: Tangara Colectivo.