Dulce camino de retorno

Marco Antonio Piedra Aguilera Twitter: @mpiedra0768

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A tan solo unas pocas semanas de haberse posesionado como asambleísta, la ex Vicepresidenta de la Asamblea Nacional ecuatoriana tuvo que forzosamente despedirse de su alto cargo y de su curul, situación que, a más de haber ocasionado una vergüenza nacional, genera una profunda reflexión en torno a la calidad y tipo de elemento humano que nos representa, que fiscaliza y que promulga Leyes.

Lo acaecido no puede sino catalogarse como un episodio de vergüenza absoluta, pues, se jugó con la credibilidad de sus mandantes, con cargos públicos, pero, por sobre todas las cosas, con la necesidad de personas de iguales condiciones que la ex asambleísta que están dispuestas a cualquier costo a conseguir un espacio en algún estamento público.

Es muy lamentable que, tanto personas que ostentan algún cargo de cierto rango, como los ciudadanos comunes se presten para formar parte de estos actos reprochables y que incentiven a que pactos obscuros se vean como naturales al asumir erróneamente de que se trata de una práctica con la cual se pueda ingresar a un espacio laboral público.

Recordemos que siempre podemos encontrarnos con este tipo de pseudo políticos avivatos en las estructuras tanto gubernamentales como privadas, pero que, está enteramente en nuestras manos el formar parte o romper de una vez por todas estas tristes condiciones que tanto han manchado la imagen del país. (O)

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