«Let it be» y los últimos días de The Beatles, el rayo que no cesa

Publicidad

Aún cumplidos más de 50 años de la publicación de «Let it be», el último disco de The Beatles, el clímax de la mayor banda del pop despierta tal fascinación que, a la espera del documental elaborado por Peter Jackson de aquellos días, se acaban de sumar un libro y una reedición con material inédito.

Gran parte de todo ese caudal de contenido se debe a la película rodada por Michael Lindsay-Hogg, quien en un intento por dejar registrado el proceso de grabación del álbum, inmortalizó también las tensiones internas entre los integrantes del grupo.

Mientras Paul McCartney hacía acopio de energías para tirar del carro, George Harrison se había embarcado en una onda de misticismo ajena a sus compañeros, por otro lado crecía el resquemor de Ringo Starr por su irrelevancia en comparación con los demás y, para remate, John Lennon ansiaba empezar una nueva vida con Yoko Ono.

A este respecto, una entrevista de McCartney para la BBC Radio 4 volvía a sacudir lo que había quedado registrado en los anales de la música durante medio siglo: no fue él quien instigó la disolución del grupo, sino Lennon.

«John entró en una habitación un día y dijo: ‘Dejo los Beatles (…). Es emocionante, como un divorcio’. Y entonces nos quedamos nosotros recogiendo los pedazos», afirmó en una charla para el programa «This Cultural Life» que se emitirá el próximo 23 de octubre.

publicidad

Sea como fuere, de aquellos últimos estertores de trabajo conjunto surgió otro disco aplaudido, un disco que se iba a titular «Get Back» en origen pero que cuando se publicó por fin en mayo de 1970 tras muchas vueltas acabó rebautizado como «Let it be» por el memorable sencillo del mismo nombre.

De ahí viene el nombre del libro que se acaba de lanzar en todo el mundo, «The Beatles: Get Back», el primero de carácter oficial en más de 20 años, con textos que reproducen conversaciones transcritas de los miembros de la banda de las sesiones de grabación.

«Tenemos el privilegio de presenciar sus primeros borradores, los errores, las desviaciones y digresiones, el aburrimiento, la emoción, la alegría y los avances repentinos que llevaron al trabajo que ahora conocemos y admiramos», escribe en la introducción el autor británico Hanif Kureishi.

Otra firma destacada es la del realizador Peter Jackson, que se hace cargo del prólogo de la obra y es además el creador de una serie documental homónima que verá la luz a finales de noviembre tras visionar más de 55 horas de metraje original inédito que dejó grabado Lindsay-Hogg.

El propósito era realizar a la vez un «espectáculo televisivo» y un álbum en vivo con canciones nuevas. Fueron 21 días de grabación a las órdenes del productor George Martin, primero en Twickenham y después en la azotea del Apple Studio de The Beatles donde Billy Preston se unión a la banda tocando el teclado.

Juntos ensayaron nuevos temas originales e improvisaron con temas antiguos, todo capturado en vivo y sin filtros, misión a la que contribuyó Ethan A. Russell, contratado para hacer fotografías exclusivas sin ningún tipo de restricciones.

Sobre ese material, el ingeniero Glys Johns hizo varias mezclas: una primera en marzo de 1969 con composiciones nuevas de McCartney que no fueron del todo del gusto del grupo; la segunda, entre abril y mayo.

La definitiva, no obstante, será la que arranque en diciembre bajo la consigna de producir un álbum con las canciones que coincidiesen con las de la inminente película, omitiendo piezas como «Teddy Boy», y agregando otras como «Across The Universe» y «I Me Mine».

Esas grabaciones terminaron siendo archivadas cuando el grupo se enfrascó en el lanzamiento de «Abbey Road» (1969) hasta que Lennon le pidió a Phil Spector que lo retomase, decisión con la que McCartney no se mostró de acuerdo, al perderse la vibración rock que se había perseguido en origen.

Gran parte de todo ello es posible recuperarlo desde hoy en una serie de reediciones especiales del disco original, nuevamente remezclado por Giles Martin y el ingeniero Sam Okell haciendo uso de tecnología estéreo, 5.1 Surround DTS y Dolby Atmos.

Especialmente interesante para los seguidores de los «Fab Four» será la llamada versión «Súper Deluxe», con 57 temas, entre los que se cuentan las 27 tomas inéditas descartadas e improvisaciones en el estudio, así como las 14 pistas de la mezcla tampoco nunca publicada que Glyn Johns hizo para el LP «Get Back» en 1969.

A todo ello se suman asimismo los cuatro temas que había incluido para el EP «Let it be»: las citadas «Across The Universe» y «I Me Mine» y las nuevas mezclas en estéreo a cargo de Johns y Sam Okell de «Don’t Let Me Down» y «Let it Be».

Un libro acompaña tanto esta edición como la colección de vinilos, con imágenes nunca publicadas y letras escritas a mano entre otros atractivos, así como un prólogo de McCartney en el que explica las razones de toda esta revisión.

«Siempre había pensado que el film original de ‘Let It Be’ era un poco triste porque trataba de la separación de nuestra banda, pero la nueva película enseña el amor y la camaradería que teníamos entre nosotros. (…) Muestra los momentos maravillosos que compartimos juntos y combinado con el nuevamente remasterizado álbum es un poderoso recordatorio de ese tiempo. Es como quiero recordar a The Beatles», concluye. EFE