Reformulación de proyecto

Carlos Castro Riera

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El Presidente de la República anunció que enviará a la Asamblea Nacional tres proyectos de ley en materia laboral, impuestos e inversiones en remplazo del proyecto de Ley de Oportunidades cuyo trámite no avanzó por decisión del Consejo de Administración Legislativa por no cumplir con los Arts. 136 de la Constitución y 56.1 de la Ley de la Función Legislativa.

El gobierno habrá entendido que avanzar en la batalla democrática a través de la muerte cruzada llevaría a una guerra abierta que podría conducir ya sea a dejar fuera a los asambleístas y al presidente Lasso o degenerar en un escenario de tal inestabilidad política que hubiese creado las condiciones propicias que buscan los prófugos de la justicia para la impunidad de la corrupción y venir por más.

En esta situación el gobierno debería hacer una verdadera reformulación social, democrática y constitucional de las reformas laborales, tributarias y de inversiones en los tres proyectos de ley anunciados, pensando en que la recuperación del país debe comenzar incentivando la economía desde abajo, los micro, pequeños y medianos productores, que los grandes grupos económicos deben tributar más y dar una contribución extraordinaria, que la banca rebaje las tasas de interés y que se preserven las fuentes de agua y ecosistemas frágiles de la explotación minera.

Las condiciones del país y el empobrecimiento al que ha llegado la mayoría de la población no soportan más injusticia social, que las élites económicas sigan siendo las beneficiarias de todos los gobiernos de turno y que porfiadamente se pretenda ahondar en un modelo neoliberal cuya aplicación en Latinoamérica ha generado hambre, desesperación y situaciones explosivas de violencia social. Parece que se pierde muy rápido la memoria.

De igual forma, la catástrofe ambiental y las secuelas del calentamiento global y el desastre climático deben motivar un cambio en la política del gobierno para no destruir más la naturaleza y poner en riesgo a comunidades, pueblos y ciudades con la destrucción de sus fábricas naturales de agua. ¿Se olvidaron de las batallas democráticas por la defensa del agua?.

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El gobierno y los asambleístas deben reevaluar sus agendas, caso contrario entraremos a la pendiente de la inestabilidad política. (O)