Eudoxia

María Eugenia Moscoso C.

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¡La plaza de San Sebastián ha silenciado y se ha vaciado de esa vital presencia que exhibía Eudoxia Estrella!  Desde su Galería y desde el Museo de Arte Moderno, su pincel, su lienzo y su caballete han quedado quietos, pues esta figura señera de la pintura, ya no está para insuflar vida y movimiento al óleo, a las cartulinas y pasteles.  Sin embargo, el Museo sigue alentando al arte y a los pintores, tanto como a los espectadores, en tanto que, la Galería Larrazábal, nos imaginamos, cumplió ya con su vida activa. Al apagarse una vida, se cierran los espacios que alentaron ese transitar de los colores y de las texturas.

Después de la partida de Eudoxia Estrella, habremos de contemplar sus óleos que adquiriéramos –esas figuras de niños ingenuos y de mujeres dulces- sumidos en sus cuadros con sonrisas y toques, un tanto insinuados. ¡Su pintura exigía una contemplación decidida y en complicidad! Cuántas exposiciones, cuántas obras suspendidas de las paredes y listos a ser recreados por los crítica y amantes del arte cuencano, durante el trajinar artístico de esta artista sin igual.

A Eudoxia la recordaremos en la contemplación de sus obras maravillosas y al transitar por la plaza de San Sebastián –silenciada por su ausencia- articularemos una plegaria por el alma de esta pintora tan valorada por la crítica y por sus seguidores. (O)

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