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Vía del Cajas

La vialidad en nuestra provincia ha sido muy limitada y cuando viajamos por tierra a Quito, al norte del nudo del Azuay parece que hemos ingresado en un país más desarrollado por la amplitud y calidad de sus carreteras. En la permanente protesta ante los gobiernos que se sucedieron, la terminación de la ruta por el Cajas fue un importante hito ya que facilitó la comunicación terrestre con Guayaquil, la ciudad más poblada y capital económica del país. Por la cercanía, la vinculación entre nuestra ciudad y el primer puerto ha sido y es muy estrecha. Recordemos que dos personajes sobresalientes de nuestra historia: Abdón Calderón y el santo Hermano Miguel tienen ascendencia guayaquileña.

Las carreteras al cruzar regiones montañosas corren el riesgo de derrumbes y deslaves de esta orografía, en el caso que comentamos han sido frecuentes las interrupciones por estas razones, si bien se han superado con relativa facilidad. Se anuncia la suspensión indefinida de esta carretera por problemas de esta índole en el kilómetro 49 que pone en serio riesgo el tránsito cotidiano. Hay otras carreteras más largas que posibilitan la comunicación en un tiempo mayor, por lo que esta suspensión es dañina para la comunicación de personas y bienes materiales.  En casos como éste, abundan los “sabios” que pontifican sobre las causas las causas y proponen soluciones, en algunos casos “mágicas”.

La suspensión no es definitiva:  ante tan serias dificultades, hay que buscar soluciones serias que no pueden darse de la noche a la mañana. No tenemos conocimientos técnicos para sugerir la solución más apropiada; creemos que debe ser de larga duración esta suspensión y debe aprovecharse para mejorar otros sectores de la vía. No podemos inculpar a personas o gobiernos este lamentable hecho, pero creemos que ante su gravedad debe optarse por soluciones serias al margen del costo que implique. (O)

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