No me dejes

Viviana Bernal Estrada

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Cada vez que cruzas la puerta mis oraciones empiezan a pronunciarse solas, con mi fe altiva y la esperanza puesta en la generosidad de la vida, confío que, así como sales con bien, regresarás con bien.

Son tantos los peligros allá afuera, lejos de mí, que mi restringida capacidad me impide protegerte de todos ellos; al cielo también van mis súplicas para que nada te lastime y para que nadie te haga más vulnerable de lo que ya eres por tu condición de ser mujer.

Entre la curiosidad y la fragilidad propia de la edad, quienes “salen del cascarón”, confrontan la vida a su manera, forjando una coraza ante aquellos infortunios que aparecen por azar y es justo allí, donde menos te imaginas, cuando tendrás que defenderte sin mí.

Se acerca el Día Internacional de la NO violencia contra la mujer y nosotras tres, así como muchas más, estaremos allí para conmemorar la lucha y el rechazo absoluto a la violencia que nos echan como si fuésemos la “cosificación de algunos”, de aquellos que piensan que el poder está en el insulto, en el morbo, en la minimización hacia lo femenino, en la mano que deja huella y en la mano que mata.

El derecho a una vida libre de violencia está implícito en la condición de seres humanos; entonces, que esta sea una invitación para que a la par de la evolución de las sociedades se conciban más hombres sensibles, aliados y protectores que se sumen a la extinción de lo que tanto mal nos hace a todas ¡No más violencia hacia mujeres y niñas! (O)

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