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Blanca Portilla, la primera joyera certificada de Cuenca

Obtuvo el título de Profesora de Taller en el Arte de Orfebrería en 1951, siendo la primera joyera.

Blanca Portilla actualmente tiene 87 años de edad. Desde los 15 se dedica a la orfebrería. Xavier Caivinagua/El Mercurio

Blanca Inés Portilla Fajardo cumplió 87 años el pasado 9 octubre. Su cabello blanco y sus toscas, pero a la vez hábiles manos, avalan la experiencia de ser la primera joyera certificada en Cuenca.


En la pared de la sala cuelga su título, con un singular marco de madera que se encuentra empolvado por el paso del tiempo.

Título de Profesora de Taller en el Arte de Orfebrería, alcanzado por Portilla, con la calificación de sobresaliente. Xavier Caivinagua/El Mercurio

“La República del Ecuador y en su Nombre y por autoridad de la Ley, la Comisaría del Trabajo se le confiere el presente título de Profesora de Taller en el Arte de Orfebrería, con la calificación de sobresaliente, facultándole abrir su establecimiento en cualquier lugar de la República”, reza el certificado. “Así me convertí en la primera y única joyera del Ecuador de ese entonces”, añade.


Su pecho se infla de orgullo cuando comparte que aprendió este oficio de su padre, Vicente Portilla, a los 15 años. “Mi papá era contador, pero su maestro de los hermanos cristianos le enseñó orfebrería y él a su vez me trasmitió sus conocimientos”, recalca.
Los ojos de Blanca adquieren cierto brillo una vez que saca del baúl de los recuerdos un recorte de periódico en el cual destacan que su progenitor entregó un presente a Franklin Roosevelt, presidente de Estados Unidos. El título de la noticia dice: “Joyero cuencano señor Portilla obsequia medalla con retrato al Presidente Mr. Franklin Roosevelt”.


“En la Secretaría de la Gobernación de la Provincia, en la mañana de ayer, se dignaron enseñarnos un conceptuoso telegrama dirigido por el señor Gobernador de la Provincia Capitán don Julio C. Vinueza al señor Ministro Secretario de la Cartera de RR.EE, doctor Julio Tobar Donoso, por medio del cual le informaba que el sobresaliente y joven artífice cuencano don Vicente Portilla A., cuyo trabajo de orfebrería tiene fama entre nosotros, enviaba por el correo del lunes un paquete conteniendo una medalla de plata en la cual iba grabado en relieve el retrato del Presidente de los Estados Unidos, tres veces elegido para para regir los destinos del progresista país del norte, como una demostración del autóctono arte azuayo…”, se lee en la parte medular del texto.


La trayectoria de Vicente Portilla nace cuando emprendió un viaje a Lima-Perú en representación de Ecuador. En el país vecino obtuvo el título de joyero.

Conocimientos
“Aunque se demoren un poquito más”, Blanca prefiere que la llamen señorita, ya que por dedicarse a la orfebrería nunca se casó.
Inclusive, una vez le propusieron que sea Reina de los Joyeros y hasta Reina de Cuenca, pero su papá se opuso. “Dijo que una mujer no puede estar exhibiéndose”.


Además salió como modelo de la Revista de la Asociación de Joyeros del Azuay, publicada el 9 de octubre de 1961. “Los años no pasan en vano”, reflexiona nostálgicamente, mientras sostiene este recuerdo.


Asimismo, impartió sus conocimientos en diferentes partes del país. Nunca fue egoísta. En una ocasión, Blanca se desplazó a Azogues junto a Emilio Huiracocha y Alberto Barros para incorporar a nuevos joyeros, en donde un comisario le obligó a entregar títulos a dos cercanos suyos.


Entre sus melancólicos recuerdos también constan catálogos antiguos de anillos. Para leerlos utiliza unos lentes de joyeros, que forman parte de su colección especial con la que tranquilamente se puede armar un museo: laminadora, pulidora, mechero de gasolina, soldadora, buriles, sopletes, taladros, cuños, troqueles, matrices, anilleras, calibrador, etc.


Su padre falleció a los 65 años. A raíz de su muerte, Blanca dejó la joyería. “Actualmente la joyería es más automatizado. Las piezas no se trabajan personificadamente, perdiendo sus detalles”.

Orfebrería
Blanca recuerda que purificaban el oro que Marco Portilla, su hermano, traía de Zaruma cuando trabajaba como profesor. Para el fin utilizaba ácido sulfúrico y nítrico.


El metal precioso luego era laminado para venderlo por pedazos. El proceso era duro. “Vea mis manos, son duras porque he trabajado toda la vida”, sostiene la joyera, quien a pesar de su aporte y trayectoria en la orfebrería nunca ha recibido ningún reconocimiento.


Blanca tiene seis hermanos: Maruja, Marco, Vicente (jugador de fútbol) y Carlos (vive en Estados Unidos y también es joyero), dos fallecidos: Julio y Jorge.

Blanca Inés Portilla Fajardo cumplió 87 años el pasado 9 octubre. Su cabello blanco y sus toscas, pero a la vez hábiles manos, avalan la experiencia de ser la primera joyera certificada en Cuenca.


En la pared de la sala cuelga su título, con un singular marco de madera que se encuentra empolvado por el paso del tiempo.
“La República del Ecuador y en su Nombre y por autoridad de la Ley, la Comisaría del Trabajo se le confiere el presente título de Profesora de Taller en el Arte de Orfebrería, con la calificación de sobresaliente, facultándole abrir su establecimiento en cualquier lugar de la República”, reza el certificado. “Así me convertí en la primera y única joyera del Ecuador de ese entonces”, añade.


Su pecho se infla de orgullo cuando comparte que aprendió este oficio de su padre, Vicente Portilla, a los 15 años. “Mi papá era contador, pero su maestro de los hermanos cristianos le enseñó orfebrería y él a su vez me trasmitió sus conocimientos”, recalca.

En los cajones de su banco de trabajo se encuentran objetos como buriles. Xavier Caivinagua/El Mercurio

Los ojos de Blanca adquieren cierto brillo una vez que saca del baúl de los recuerdos un recorte de periódico en el cual destacan que su progenitor entregó un presente a Franklin Roosevelt, presidente de Estados Unidos.
El título de la noticia dice: “Joyero cuencano señor Portilla obsequia medalla con retrato al Presidente Mr. Franklin Roosevelt”.


“En la Secretaría de la Gobernación de la Provincia, en la mañana de ayer, se dignaron enseñarnos un conceptuoso telegrama dirigido por el señor Gobernador de la Provincia Capitán don Julio C. Vinueza al señor Ministro Secretario de la Cartera de RR.EE, doctor Julio Tobar Donoso, por medio del cual le informaba que el sobresaliente y joven artífice cuencano don Vicente Portilla A., cuyo trabajo de orfebrería tiene fama entre nosotros, enviaba por el correo del lunes un paquete conteniendo una medalla de plata en la cual iba grabado en relieve el retrato del Presidente de los Estados Unidos, tres veces elegido para para regir los destinos del progresista país del norte, como una demostración del autóctono arte azuayo…”, se lee en la parte medular del texto.


La trayectoria de Vicente Portilla nace cuando emprendió un viaje a Lima-Perú en representación de Ecuador. En el país vecino obtuvo el título de joyero.

Conocimientos
“Aunque se demoren un poquito más”, Blanca prefiere que la llamen señorita, ya que por dedicarse a la orfebrería nunca se casó.
Inclusive, una vez le propusieron que sea Reina de los Joyeros y hasta Reina de Cuenca, pero su papá se opuso. “Dijo que una mujer no puede estar exhibiéndose”.


Además salió como modelo de la Revista de la Asociación de Joyeros del Azuay, publicada el 9 de octubre de 1961. “Los años no pasan en vano”, reflexiona nostálgicamente, mientras sostiene este recuerdo.
Asimismo, impartió sus conocimientos en diferentes partes del país. Nunca fue egoísta. En una ocasión, Blanca se desplazó a Azogues junto a Emilio Huiracocha y Alberto Barros para incorporar a nuevos joyeros, en donde un comisario le obligó a entregar títulos a dos cercanos suyos.


Entre sus melancólicos recuerdos también constan catálogos antiguos de anillos. Para leerlos utiliza unos lentes de joyeros, que forman parte de su colección especial con la que tranquilamente se puede armar un museo: laminadora, pulidora, mechero de gasolina, soldadora, buriles, sopletes, taladros, cuños, troqueles, matrices, anilleras, calibrador, etc.

Las anilleras forman parte de su ahora colección de orfebrería. Xavier Caivinagua/El Mercurio

Su padre falleció a los 65 años. A raíz de su muerte, Blanca dejó la joyería. “Actualmente la joyería es más automatizado. Las piezas no se trabajan personificadamente, perdiendo sus detalles”.

Orfebrería
Blanca recuerda que purificaban el oro que Marco Portilla, su hermano, traía de Zaruma cuando trabajaba como profesor. Para el fin utilizaba ácido sulfúrico y nítrico.


El metal precioso luego era laminado para venderlo por pedazos. El proceso era duro. “Vea mis manos, son duras porque he trabajado toda la vida”, sostiene la joyera, quien a pesar de su aporte y trayectoria en la orfebrería nunca ha recibido ningún reconocimiento.


Blanca tiene seis hermanos: Maruja, Marco, Vicente (jugador de fútbol) y Carlos (vive en Estados Unidos y también es joyero), dos fallecidos: Julio y Jorge. (I)

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