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Mecha prendida

Ana Abad R.

Una de los sentidos de la palabra corrupción es descomposición. Clara, precisa y descriptiva para los vientos que soplan en nuestra sociedad. Jueces sin visa que no sabemos quiénes son, pero que siguen dictando justicia. Narco generales sin visa, sin nombres y sin explicaciones. Gobiernos extranjeros que hablan de la lucha contra la corrupción, pero cobijan en sus fronteras a personajes con asuntos pendientes con la justicia ecuatoriana como Lenín Moreno (INA PAPERS), Andrés Michelena (Caso Véritas DDB), María Paula Romo (Caso ISSPOL) y algunos más que están siendo aún investigados o como aquellos que hablan de apoyo al señor Lasso para llevar al país a la Alianza del Pacífico (Gabriela Rivadeneira, Carlos Ochoa, Carlos Viteri, Virgilio Hernández, los hermanitos Alvarado, etc.). Pocas transparentes decisiones como la de vender el Banco de Pacífico para una “operación de monetización” de la segunda institución financiera más grande del país con siete mil millones en activos cuando sabemos que históricamente la privatización y las concesiones no han solucionado los problemas de los ecuatorianos y más bien los han profundizado. Las complejas situaciones que vive el país deberían recordarle al señor Lasso la importancia de tener extrema atención en sus discursos porque podrían avivar la mecha ya prendida, más aún cuando solo un 19 % de ecuatorianos apoyaron su programa de gobierno. (O)

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