El dilema ruso, desescalar o subir la apuesta: optará por redoblar el desafío

Moscow (Russian Federation), 22/09/2020.- Russian President Vladimir Putin during a pre-recorded video address to the 75th session of the United Nations General Assembly in Moscow, Russia, 22 September 2020. (Rusia, Moscú) EFE/EPA/MICHAIL KLIMENTYEV / SPUTNIK / KREMLIN POOL MANDATORY CREDIT
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 Rusia tiene dos opciones tras el «no» que recibió de EEUU y la OTAN a las garantías de seguridad que exige para frenar la expansión de la Alianza Atlántica y el emplazamiento de armas ofensivas cerca de sus fronteras: rebajar la tensión o aumentarla. Optará por redoblar el desafío, según expertos rusos.

«Rusia recurrirá a medidas militares firmes para mostrar dureza y demostrar a EEUU y a la OTAN que es seria» en cuanto a su exigencia de la no expansión de la Alianza y de la infraestructura militar hacia sus fronteras, señaló a Efe el vicedirector del Centro de Estudios Europeos e Internacionales, Dmitri Súslov.

Tras una intensa semana de negociaciones internacionales con EEUU, la OTAN y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Rusia ha visto rechazadas sus demandas de cambiar fundamentalmente la arquitectura de seguridad en Europa.

Ni EEUU ni la OTAN están dispuestos a hacer concesiones sobre la insistencia rusa en la no ampliación de la OTAN, la renuncia a toda actividad militar en Europa del este, el Cáucaso y Asia central o la retirada de las armas nucleares estadounidense en Europa.

UNA RESPUESTA PREVISIBLE

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Según Súslov, al mismo tiempo, EEUU se ha mostrado «flexible» a la hora de abordar con Moscú el control de armas convencionales y no convencionales o el no despliegue de misiles.

«Lo que ofrecen a Rusia es una especie de Acta Fundacional 2.0 (entre Rusia y la Alianza Atlántica de 1997), un acuerdo hipotético sobre temas técnico-militares, pero sin cambiar los principios fundamentales que guían a EEUU y la OTAN en Europa», indicó.

Las conversaciones sobre control de armas ya tienen lugar en el marco del diálogo estratégico que Rusia y EEUU retomaron tras la primera cumbre el año pasado entre los presidentes de Rusia y de EEUU, Vladímir Putin y Joe Biden.

Por ello negociar solo posibles concesiones en el apartado técnico-militar no tiene sentido para el Kremlin, que exige una política de «puertas cerradas» a la OTAN con respecto a la adhesión de nuevos miembros, especialmente de Ucrania, añade el experto.

Rusia, que ha dejado claro que sus exigencias no son un «menú», sino un paquete, espera para la próxima semana una respuesta por escrito de EEUU a sus demandas.

Todo ello mientras desafía a Occidente con unos 100.000 soldados cerca de la frontera con Ucrania y planes -según EEUU- de atacar al país vecino este mismo invierno.

SUBIDA DEL TONO Y POSIBLE NUEVA ESCALADA

Washington y Bruselas han exigido a Moscú que rebaje la tensión en torno a Ucrania, pero lejos de hacerles caso, tras las consultas en Ginebra, Bruselas y Viena la retórica ha subido de tono para mantener la presión.

Moscú ha dicho que en caso de un «no» rotundo por escrito de EEUU y la OTAN, podría recurrir a una respuesta técnico-militar.

El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, aclaró que se trataría del «despliegue de armamento», pero la respuesta dependerá de lo que los expertos militares recomienden a Putin.

«La brecha en la percepción (entre las partes) es tan grande que puede ser necesaria o puede ocurrir una escalada nueva y bastante peligrosa para obligar a las partes a recurrir a su imaginación, a buscar realmente formatos originales de acuerdos», escribió en un comentario el responsable del Consejo de Política Exterior y Defensa, Fiódor Lukyanov.

«Es bastante probable una mayor escalada en el área militar», coincide Súslov, quien sin embargo considera que ésta «no se centraría en Ucrania».

«Es bastante improbable una respuesta (militar) plena contra Ucrania», opinó. «Sería inútil y contraproducente», añadió, pues una guerra con Ucrania «no haría cambiar a ese país» para que implemente los Acuerdos de paz de Minsk para el Donbás, ni tampoco resolvería el problema fundamental para Rusia de la seguridad en Europa.

ELEVAR EL COSTE PARA EEUU Y LA OTAN

«EEUU y la OTAN solo proclamarían la política de puertas cerradas si para ellos el coste de las puertas abiertas se convierte en demasiado costoso», sostiene. «Tienen que sufrir ellos y no Ucrania», argumenta.

En su opinión, esto significa para Rusia buscar «vías para socavar la seguridad de EEUU y la OTAN», quizás mediante maniobras militares más sólidas, el despliegue de misiles, vuelos y navegaciones más frecuentes de bombarderos estratégicos y submarinos nucleares, y, sobre todo, una mayor cooperación con China en la esfera político-militar y técnico militar.

Ni uno ni otro, añade Súslov, están interesados en verse vulnerables. EEUU, por ejemplo, tendría que desviar recursos de lugares estratégicamente más importantes en medio de su política de contención de China, dice.

«Si las consecuencias de la expansión de la OTAN son una guerra, incluida una guerra nuclear, (un acuerdo) es muy factible», opina. EFE