Otro amigo que partió

María Eugenia Moscoso C.

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                                         “…las sandalias del viajero, la mesa ya levantada,

                                         La copa amarga de vino, el gran trago de la ausencia…”

                                      (“El advenidizo”, “El viento del espíritu desata los legajos”)

Ayer fue José Vega quien partió al más allá; hoy, Bruno Sáenz de quien recordamos su franca amistad y el diálogo constante, mantenido con los amigos. “La mesa quedó levantada”, el poeta anticipa su ausencia; con sus “sandalias de viajero”, continuará desde el más allá en la senda de la palabra, para mantener sus sostenidos poemas, que transparentan al escritor, desde aquella que fuera, su tarea cotidiana.

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Frecuentes visitas del poeta, a nuestro cenáculo de la literatura, la Universidad de Cuenca. Solícito y decidido para visitarnos y traer bajo el brazo sus últimas publicaciones. Hoy, para continuar con ese ritual, recibimos de Jorge –su amigo- el que habría sido su postrer libro: “El viento del espíritu desata los legajos”, impreso en el mes de enero de 2021. Decenas de publicaciones recogieron sus textos de poesía, novela, cuento, teatro y, claro, el ensayo que, como estudioso, que fuera de la literatura y de la cultura, en su más amplia extensión, constituyó uno de los géneros sobresalientes, en su vasta producción literaria.

El detalle minucioso, inscrito en su escritura, fue uno de los elementos que marcaron su trabajo, en forma permanente; nuestro poeta gustó de los títulos amplios y sostenidos en sus textos, lo que habla de su carta de presentación, en razón de su gran dominio lingüístico, que lo caracterizaba. Una veintena de libros suman el legado que el escritor nos dejara. ¡Paz en la tumba de Bruno Sáenz Andrade! (O)