Equinoterapia ayuda a mejorar calidad de vida

De momento, el proyecto trabaja con el centro Celta, que abarca a alrededor de 70 familias, además de otras 20 que son casos particulares.

El proyecto “Lomos de Esperanza” apoya a niños con capacidades diferentes a través de sesiones de equinoterapia gratuita. Unas 100 familias son beneficiarias del proyecto emprendido por Jorge Astudillo.
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Hace aproximadamente 12 años, Jorge Astudillo Heredia inició con el proyecto “Lomos de Esperanza”, una labor altruista que busca mejorar la calidad de vida de niños con capacidades especiales a través de la zooterapia. Astudillo es monitor de equinoterapia y ha realizado estudios en Madrid, Chile y Argentina para especializarse en esta labor solidaria, de la que no percibe remuneración.

“Las vivencias que he tenido con los niños han pagado lo que me gusta hacer (…) El proyecto se llama ‘Lomos de esperanza’ porque sobre el lomo de un caballo, hay una esperanza de un cambio”, dice Astudillo, quien labora regularmente en otra área, y presta este servicio durante los fines de semana. A decir del ciudadano, la equinoterapia es un proceso que necesita de un tiempo significativo (al menos 30 minutos por sesión), para conseguir buenos resultados.

“El caballo tiene tres puntos fundamentales que ayudan al niño. Por un lado, el patrón de marcha del caballo se asemeja al caminar humano. Con el movimiento, el caballo bota de 80 a 120 impulsos por minuto, y eso, a través de la columna vertebral del niño, sube hasta el cerebro y le despierta ciertas cosas dormidas. También, el calor corporal del caballo es dos veces mayor al calor humano”, menciona.

Para la equinoterapia, los caballos deben ser entrenados y además, tienen que cumplir con algunas características específicas, según agrega Astudillo.

“El caballo debe ser mayor a cinco años, y si es macho, debe ser castrado. Tiene que ser un animal completamente manso, pero que no haya perdido su brío. Debe ser manso para los juguetes como la hula – hula, las pelotas, y otros juegos que se hace con los niños sobre el animal”, dice.

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Con el paso del tiempo, este servicio se ha popularizado y actualmente, cerca de 100 familias son benefi

ciarias. La terapia tiene lugar en la quinta de Astudillo, denominada “Indio Libre”, que se ubica en la parroquia Santa Ana. Según menciona, este tipo de terapia está recomendada para todas las edades.

Para Elizabeth López, quien participa del proyecto como estimuladora temprana, la equinoterapia es también un apoyo complementario para los familiares de los pacientes.

Asimismo, precisa que se realizan ejercicios diferentes, en función de la discapacidad de la persona. López se encarga de realizar un seguimiento en el desarrollo psicomotriz que tiene el niño. Este tipo de terapia se puede tomar desde 1 año, cuando el niño está en posición de sedestación. (LCH)(I)