Niños y jóvenes con capacidades diferentes exponen por primera vez en el Museo Pumapungo

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“Mira, lo pinté yo, sí, yo lo pinté, es mi cuadro”, o “¿Esa es tu pintura? ¿Tú la pintaste?”, o “¿Puedo tomarme una foto con tu obra?”.

Aquellas palabras y preguntas, aquellas expresiones, fueron algunas de las frases que se escucharon en el Museo Pumapungo, en donde, niños, jóvenes y adultos con discapacidad expusieron sus trabajos artísticos por primera vez.

Para ello, el Observatorio Ciudadano en Discapacidad se juntó con la carrera de artes visuales de la Universidad de Cuenca. Entre ambas instituciones se propusieron a levantar la muestra que sería llamada 11

Por un lado, el observatorio se encargó de reunir a los establecimientos, en cuyos espacios ayudan a niños y adultos con algún tipo de discapacidad a través del arte, y, por el otro, estudiantes de la Universidad de Cuenca ayudaron con el proceso museográfico.

“Hemos ido sumando ideas, conversaciones, para llegar a este sueño que ya es una realidad nuestra, la de exponer verdaderas obras de arte construidas desde la discapacidad, pero no con la mirada de pena, de lástima, sino de una mirada de ciudadanos que pueden hacer las cosas bien”, explicó Diego Córdova, coordinador del Observatorio Ciudadano en Discapacidad.

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La mayoría de trabajos expuestos están relacionados con la pintura. AWM

Alrededor de 60 obras, entre ellas:  trabajos en cerámica, en pintura y escultura, fueron creadas por los niños y los jóvenes.

Luego se ubicaron en una de las salas expositivas del Museo Pumapungo, institución que abrió sus puertas con el objetivo de visibilizar que el talento artístico también surge desde aquellas personas que tienen capacidades distintas.

“Lo que se refleja en las obras son los imaginarios de ellos, lo que tienen en su cabecita. Por ejemplo tenemos a un niño que dibuja el sol con forma de flor o el sol con una carita feliz. Cada uno tiene sus imaginarios y su forma de ver”, dijo Carlos Heredia, quien estuvo a cargo de la parte museográfica de la exposición.

Mediaciones

Una vez que la muestra se inauguró, para Marcos Sempértegui, director del Pumapungo, este proceso no termina con su apertura, sino que el trabajo vital debe empezarse a desarrollarse para que el público conozca de los talentos expuestos.

Bajo esa premisa, Sempértegui propuso que haya mediaciones, que los autores estén presentes y, sobre todo, que haya nuevas maneras de contar, por ejemplo, a través, de lenguaje de señas.

“Queremos incluir mediaciones que escapen de la lógica tradicional. Sería lindo tener una mediación explícitamente en lenguaje de señas. Estoy seguro de que lo vamos a tener muy pronto”, dijo el director a diario El Mercurio.

Por lo pronto, la exposición se mantendrá por dos meses en las instalaciones del Pumapungo, que atiende, de martes a viernes, de 09:00 a 17:00, y los sábados, domingos y feriados, de 10:00 a 16:00. La entrada no tiene ningún costo.   

Nuevas oportunidades

Entre los niños y jóvenes que expusieron sus obras estuvo Patricia Ramón, una artista de 29 años que pinta con la boca.

Para ella, que el Museo Pumapungo se haya abierto para exponer las obras de las personas con discapacidad es una oportunidad que antes no se veía en Cuenca.  

“Yo veo en las obras de los niños mis primeros pasos. Es ver cómo empiezan, cómo se desarrollan. Y ver esto aquí es una oportunidad para nuestros chicos. Se están abriendo puertas y no solo desde la discapacidad, sino de lo diferente. En la sociedad no estamos acostumbrados a lo diferente, cuando eso nos hace tan diversos”, opinó Ramón.

Entre las obras expuestas está el trabajo de la pintora Patricia Román. AWM

Con este primer paso ya dado, el Observatorio Ciudadano en Discapacidad continuará impulsando y buscando espacios en los que niños y jóvenes puedan tener una oportunidad no solo en el arte, sino en el emprendimiento, en la educación y en el sector laboral, en donde aún falta considerar a quienes ciertas limitaciones no los detiene de ninguna manera. (I)