Sisa Pacari: “Las mujeres estamos aquí para dar una vida digna y con libertad”

Sisa Pacari participó en el Foro Nacional Mujer, Sociedad y Derechos. Foto Xavier Caivinagua
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En el marco del Foro Nacional ‘Mujer, sociedad y derechos’ desarrollado este jueves, 12 de mayo de 2022, la académica, investigadora y escritora Sisa Pacari, habló sobre las mujeres nativas en la defensa de los territorios y por la autodeterminación de los pueblos.

En una entrevista con EL MERCURIO, Pacari hizo una mirada a los inicios de las luchas, las conquistas y los temas que impiden el ejercicio pleno de sus derechos.

¿Cómo ha sido el rol histórico de la mujer en la lucha por los espacios de igualdad?

Haciendo una valoración histórica, hemos estado lideradas por mujeres valientes como Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña, Lorenza Abimañay, Manuela León quienes lucharon en contra de la explotación, la falta de oportunidades laborales, en contra de la violencia del Estado, de la sociedad mestiza urbana. Hemos avanzado, luchado y conquistando algunos derechos.

La lucha no solo ha estado encabezada por grandes mamas y lideresas, se ha hecho con el trabajo de nuestros compañeros, de las comunidades, la organización de los pueblos a través de la CONAIE, luchando para el reconocimiento de los derechos.

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¿Qué derechos se han alcanzado a través de estas luchas?

Hemos posicionado algunos derechos, como los derechos colectivos que estuvieron en la Constitución de 1998 y que se incrementaron en la Constitución del 2008.

Los espacios que hemos conseguido las mujeres no ha sido nada fácil. Todo ha sido con base a lucha.

Los derechos establecidos no se cumplen por completo. Ecuador es un país plurinacional e intercultural, pero todavía no se inicia la construcción de estos espacios (igualitarios).

La lucha de las mujeres, de toda la vida, ha sido bajo el eje de la tierra y los territorios.  

Por eso es que nuestras mujeres y mamas han puesto su cuerpo y han muerto defendiendo sus territorios. Es en este espacio donde se ejercitan todos los derechos humanos. Sin este derecho no es posible una vida digna y no es posible llegar al ‘suma kawsay’.

¿Qué es lo que más ha costado romper tomando en cuenta los contextos históricos que han tenido que vivir los pueblos indígenas?

Esta lucha de las mujeres tiene que ver mucho con las raíces históricas de la discriminación, el racismo y la xenofobia que hasta hoy se viene practicando. Esta violencia que llegó en barco, desde España, sembró diferenciación por la cual hemos atravesado y luchado.

Todavía existe un racismo lento, que no es tan violento, un racismo oculto, guardado, que cuando una mujer indígena quiere acceder a algún trabajo, a algún derecho, todavía tenemos que seguir peleando. No tenemos un espacio donde las mujeres y los pueblos nativos podamos ejercer un derecho, como el derecho al agua, como todo el mundo tiene.

Ahí es la diferencia con lo anterior. Antes nuestras mamas no tenían esos derechos, pero pelearon para tener un espacio y la libertad. Ahora con derechos y normas que no se cumplen, aún seguimos con la discriminación, el racismo y la exclusión.

¿Cómo ha contribuido la academia, la investigación a visibilizar estas realidades?

Creo que, como profesionales intelectuales e investigadores, han aportado por visibilizar el racismo, la exclusión; sin embargo, no es suficiente.

Lo fundamental está en la educación, esta educación que todavía es monolingüe, la academia monolingüe, monocultural, racista y patriarcal que no permite la autonomía, nuestra identidad cultural y no da apoyo en el campo de la lingüística.

Cuando los intelectuales también lleguen a respetar y a practicar la plurinacionalidad, estaríamos hablando de la desnaturalización de esos problemas de racismo, discriminación y exclusión hacia la diversidad cultural.

¿Desconocer eso puede afectar las culturas?

Siempre hago hincapié de que, si nosotros que tenemos derecho a controlar, manejar las instituciones educativas con nuestra cultura, nuestra filosofía, -lejos de realizarse-, estamos en peligro de extinción.

Si la educación monolingüe continúa colonizando, se impone el castellano y los conocimientos de occidente, entonces estamos perdiendo (nuestra cultura). Todavía hay mucho que hacer.

Entonces, ¿es imprescindible el trabajo de la mujer para lograr los derechos plenos?

El trabajo fundamental es que decimos: Las mujeres hemos venido y estamos aquí para dar vida y dar una vida abundante, una vida digna y una vida con libertad.