Memoria individual y colectiva

Edgar Pesántez Torres

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Es habitual en los gobiernos entrantes que sus secretarios hagan declaraciones deslumbrantes, que para quienes hemos transitado largo trecho observando las ilusiones y alucinaciones del poder, estas propuestas solo sirven para impresionar al que los posesiona y a incautos. María Brown Pérez, ex subsecretaria de Correa, hoy ministra de Educación, reveló a “Primicias” que la entidad prepara un nuevo modelo educativo para que se ajustar la metodología de los profesores, se cambie el hábito de los alimentos, que los estudiantes salgan de las aulas, que se descarte la capacidad memorística…

De los inventos de la ministra, híbrida en ideología, política y pedagogía, quiero defender la facultad de la memoria, más cuando en estos tiempos se culpa a la falta de retentiva individual y colectiva que abonan a que se reelija a los mismos que azotaron y diezmaron al país, como para los que se han servido permanentemente de favores y que, cuando dejas de hacerlo, el malo eres tú, olvidándose hasta de tu nombre.

¡No doña María! A la memoria hay que cultivarla, porque solo así podremos recordar a ustedes lo que fueron y qué proponen ahora. La memoria es una de las capacidades esenciales para la vida humana; nada puede hacerse sin ella, si no averigüe lo que pasa con los que sufren Alzheimer, Creutzfeldt-Jacob o Demencia. El presente depende en gran medida del pasado, y eso sencillamente es la memoria en su significado vital. La memoria posee un alto significado no solo para los seres humanos, también para el resto de las especies: es un mecanismo de adaptación esencial a la vida.

Mientras en países desarrollados de Europa, EEUU, Canadá e Israel se ofertan maestrías sobre la memoria y cursos permanentes para mejorar la memoria, aquí se la quiere suplir por el olvido. Claro que el olvido también tiene una vertiente positiva, pues si no olvidásemos y rebajásemos la intensidad de nuestras imágenes de tanto tartufo, ladrón y miserable, la existencia nos resultaría en ocasiones muy penosa e insoportable.  

Uno de los ejercicios para mejorar la memoria fue el catecismo, las tablas de multiplicar, la conjugación verbal, las poesías para recitar, más tarde los espantosos tomos de la Anatomía de Rouviére… La ministra dice que hay que enseñar para ser críticos, creativos, emprendedores, lógicos, ciudadanos digitales… Por contra, propongo potenciar la memora con el objetivo de llegar a un aprendizaje eficaz, mejorando la inteligencia y previniendo el envejecimiento. (O)

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