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Un año de Lasso

Marco Salamea

En lo económico, básicamente lo que ha hecho el Gobierno es buscar la reducción de déficit fiscal, a partir de medidas como: el incremento mensual del precio de los combustibles (mantenido hasta noviembre), el incremento significativo de impuestos a la clase media, la contratación de nuevas deudas con organismos internacionales y la reducción significativa de la inversión del Estado en obra pública. Empero, no ha habido un incremento inversión de la inversión productiva y, con ello, del denominado “empleo adecuado”.

Coetáneamente, el régimen no ha logrado avanzar significativamente en las medidas de ajuste económico anunciadas, y de carácter neoliberal, tales como: la privatización (vía venta o concesión) de empresas estatales y de parte de la red vial pública, la duplicación de la explotación minera y petrolera (con la consiguiente profundización del modelo extractivista), la realización de acuerdos de libre comercio (que podría afectar a algunos sectores productivos nacionales), una mayor flexibilización laboral (que eliminaría varios derechos para los nuevos trabajadores); etc.

En lo social se destaca el exitoso proceso de vacunación; sin embargo, en consonancia con la visión neoliberal de reducir el gasto social, se ha producido un gran deterioro de los servicios públicos de salud, educación, seguridad social, vivienda social; a lo que une el deterioro de la atención en instituciones como el registro civil y un descontrolado incremento en el precio de productos de primera necesidad. Si bien se han publicitado algunos programas sociales, estos han tenido un carácter básicamente asistencialista y focalizado.

Lo más grave en lo social ha sido el aumento inusitado de la criminalidad y la inseguridad en las calles, así como la presencia de cinco masacres en las cárceles; cuestión esta última que, al igual que el caso de los “pandora papers”, pondría a Ecuador en los titulares de medios de comunicación del mundo.

En lo político, si bien el Presidente en campaña habló de “diálogo” o “encuentro”; empero, hasta ahora esto se daría principalmente con empresarios y acreedores internacionales y el FMI; mientras que con las organizaciones sociales y partidos políticos de oposición la tendencia ha sido más bien de tensión y confrontación. (O)

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