El crecimiento de Cuenca

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Parroquias rurales como Ricaurte, Baños, San Joaquín, El Valle, Sayausí, Turi, prácticamente son una especie de “cordones urbanos” de Cuenca.

Los principales accesos viales desde la gran ciudad hacia esas cabeceras parroquiales muestran ese crecimiento. Igual, el resto de superficies, donde ciudadelas y urbanizaciones florecen por doquier.

El suelo agrícola también se reduce, ni se diga el acceso a los servicios básicos.  

Muchas familias optan por buscar vivienda lejos del centro urbano, saturado, intransitable y contaminado. Esto agrava el problema del transporte. En las “horas pico” centenares de vehículos circulan por las únicas vías de acceso, casi siempre en mal estado.

La expansión horizontal y dispersa de la ciudad es, desde hace muchos años, innegable. El costo del suelo, dada la alta demanda, es especulativo.

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En estos días, el Concejo Cantonal debate el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial y el Plan de Uso de Gestión del Suelo.

Entre los tantos objetivos, consta la densificación de la ciudad, precisamente para evitar su crecimiento desordenado hacia las periferias, aprovechando los espacios potenciales de vivienda al máximo.

Se debate en torno a potenciar el crecimiento urbano en altura, una propuesta años atrás cuestionada porque, según se comentaba, las familias cuencanas son poco adeptas a este sistema de vivienda, sino a tener su casa propia.

Se discute la incorporación al régimen del suelo urbano de superficies ubicadas en las ya citadas parroquias rurales. Implicará añadir unas 1.809,61 hectáreas. Solo 1.221, 7 serían urbanizables. Es decir, ¿más crecimiento?

Quienes participan en el debate hicieron notar los altos costos para dotar de servicios básicos y equipamientos, sin perder de vista la necesidad también de densificar la población en las cabeceras parroquiales. 

Con el aporte de varios sectores, el Concejo Cantonal tiene el compromiso de resolver un problema acuciante: el crecimiento horizontal y disperso de la “mancha urbana” de Cuenca, cuya consideración como “ciudad intermedia” debe mantenerse.