¿Cree Usted en las coincidencias?

Andrés F. Ugalde Vázquez @andresugaldev >

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¿Cree Usted en las coincidencias? Yo no. Y lo digo por este absurdo simulacro de Estado de Derecho que hoy suma, a la profunda crisis de institucionalidad y la ausencia absoluta de gobierno, una batalla campal entre la Corte Nacional de Justicia y el Consejo de la Judicatura.  Un proceso aberrante por el cual, el pasado 20 de mayo, se suspendió en sus funciones a Iván Saquicela, presidente de la Corte Nacional de Justicia, por presunta negligencia en un caso de extradición. Una broma de mal gusto, si consideramos que era él quien estaba llevando adelante el trámite de extradición del oscuro dictador que ahora se refugia en Bélgica. Una paradoja, en toda regla, en la que se usa un trámite incompleto como coartada, para sacar del camino a quien hubiera llevado adelante la extradición mayor del primero y más grande de nuestros prófugos. ¿Cómo lo sé? Porque fue él, Iván Saquicela, quien dictó en primera instancia las medidas que hicieron huir al déspota.

Gobierno del encuentro es le dicen… pues bien, pocas probabilidades tendrá aquel encuentro mientras los poderes del Estado interfieran groseramente en la justicia y pretenden comprar su impunidad.  Pocas probabilidades tendrá el cacareado encuentro en una sociedad donde el mismísimo presidente de la Corte de Justicia cae víctima de los oscuros apetitos y acuerdos del poder. Y acuerdos habrá, porque ciertamente los tiempos coinciden. Una suspensión a pocas horas de que el Presidente de la Corte retirara la terna para la designación del vocal faltante al Concejo de la Judicatura ¿la razón? Pues la intuimos todos: la manipulación del nombramiento a manos del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), uno los órganos más cuestionados de nuestra frágil democracia, que se había postergado hace meses so pretexto, que a mí me suena a coartada, de la carencia de un reglamento nuevo cuando cuentan con uno vigente que han utilizado sin problema en casos análogos anteriores. ¿Algo más? Desde luego, el hecho de que la suspensión haya sido protagonizada, justamente, por unos de los interesados en el dichoso nombramiento. ¿Cree Usted en las coincidencias estimado lector? Yo no. Ciertamente, yo no… (O)

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