Policía dispersa a los manifestantes en su intento de llegar a la Asamblea; Iza pide no dejar pasar a infiltrados

Policías dispersan a manifestantes que tratan de llegar a la sede de la Asamblea Nacional hoy, en Quito (Ecuador). EFE/ José Jácome
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El centro de Quito volvió a convertirse este jueves 23 de junio de 2022 en el escenario de intensos enfrentamientos entre la Policía de Ecuador y los manifestantes que, por undécima jornada consecutiva, participan en las protestas contra el alto coste de la vida y las políticas económicas del Gobierno del presidente Guillermo Lasso.

Los incidentes comenzaron después de que el Gobierno permitiese al movimiento indígena acceder a la Casa de la Cultura Ecuatoriana, aledaña al parque El Arbolito para constituir una asamblea popular y tomada desde el domingo por la Policía para evitar que llegasen allí el colectivo indígena y se repitiesen las escenas de 2019.

Entrar a ese espacio era una de las condiciones puestas por el líder indígena y principal promotor de las protestas, Leonidas Iza, para aceptar las constantes invitaciones a dialogar con el Gobierno hechas tanto por el presidente Lasso como por numerosas organizaciones sociales y religiosas como la Conferencia Episcopal.

Así, en la mañana de este jueves, el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, anunció que se permitiría a los indígenas establecerse en la Casa de la Cultura como señal de la disposición del Ejecutivo a dialogar, siempre que a cambio cesasen los bloqueos y acciones violentas en distintos puntos del país.

De esta forma el movimiento indígena se estableció en el ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y allí decidió hacer una marcha hacia la Asamblea Nacional. que se encuentra a muy corta distancia, liderada por Iza y el resto de dirigentes de las organizaciones sociales que convocaron las protestas.

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Esta tarde, la sesión del pleno se desarrolla de forma virtual, por lo que la Policía impidó a lo manifestantes avanzar al edificio de la Asamblea. Un uniformado les pidió no causar desmanes porque en el sector están ubicados un hospital y una maternidad.

Pero ante la negativa de los manifestantes a retirarse del lugar, la Policía empezó a dispersarlos con una gran cantidad de gases lacrigómenos.

Al frente de la marcha de hoy estuvieron mujeres indígenas. Efe

A medida que la Policía incrementaba el uso de las bombas lacrimógenas, los manifestantes usaron piedras de las veredas para responder. Christian Rivera, del equipo de paramédicos de la Universidad Central, informó al medio Ecuador Chequea que esta tarde han atendido unas 30 personas, entre manifestantes, policías y militares heridos.

En el fragor de las acciones antidisturbios, y bajo un aguacero, varias personas requirieron la ayuda de las cuadrillas de jóvenes manifestantes que brindan asistencia médica en una atmósfera donde se hacía difícil respirar. A su vez, otros se afanaban por desactivar los frascos de los gases lacrimógenos.

Mientras ocurrían estos incidentes alrededor de la Casa de la Cultura, el presidente de la Conaie, Leonidas Iza estaba en la Casa de la Cultura. Desde ahí hizo un llamado a los manifestantes: «Todos ingresen a la Casa de la Cultura, esta marcha se fue de manera pacífica, no dejemos inflitrar a la gente que están dañando esta lucha, que están dañando esta marcha».

De vez en cuando, en El Arbolito se escuchaba el grito «Lasso, fuera, Lasso», y la aglomeración de gente iba en aumento pese al llamado de Iza a sus seguidores de resguardarse en la Casa de la Cultura para deslindarse de los «infiltrados».

De momento las protestas dejan dos manifestantes fallecidos y no menos de 200 heridos entre los protestantes y las fuerzas de seguridad, que han sufrido distintos actos de violencia como el incendio de un cuartel en la ciudad de Puyo, capital de la amazónica provincia de Pastaza.