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Dichos y hechos

Carlos Castro Riera

Los diez puntos planteados por la CONAIE al régimen tuvieron el respaldo de la ciudadanía, pero a medida que creció la violencia y el vandalismo de sectores infiltrados y la manipulación de la protesta hacia la destitución del gobierno, sumada la prolongación del paro, empezó a perder el apoyo popular, situación que fue aprovechada por el gobierno para utilizar la fuerza y tratar de poner fin a la movilización social.

En un país donde los indígenas han sufrido el dominio colonial y republicano, el racismo y la marginación, el despojo de sus tierras e irrespeto a su cultura por parte de un Estado que no termina por resolver la interculturalidad, la plurinacionalidad y la violencia estructural acumulada en contra de las comunidades indígenas y campesinas, no se puede esperar que con actos de fuerza y represión se pretensa terminar con la indignación y protesta de las organizaciones indígenas.

Un conflicto tan grave solo puede resolverse a través del diálogo con rectificaciones, soluciones concretas y garantías de operatividad y ejecución, diálogo que tardó en instalarse con declaraciones de buena voluntad, que no se correspondían con los hechos, como cuando el gobierno disolvió asambleas de la CONAIE o como cuando se apoyó la destitución del gobierno, coincidencias extrañas que indisponen el diálogo y acuerdos.

Los hechos evidenciaron la voluntad del poder político de liquidar el paro nacional con represión policial y a su vez la presencia de una corriente al interior de la CONAIE, FEINE y FENOCIN de utilizar el paro para desestabilizar al gobierno. La distorsión política del paro contaminó la lucha reivindicativa de los diez puntos a la que el pueblo apoyó inicialmente, repitiéndose lo acontecido en octubre del 2019.

Esa contaminación del paro nacional con infiltrados, vandalismo e intereses de un grupo político puede conducir a debilitar al movimiento indígena ya que una gran parte del pueblo ecuatoriano no está de acuerdo con la desestabilización del régimen porque aquello conduciría a una mayor desinstitucionalización del país y no solucionaría los problemas nacionales incluyendo las demandas de la CONAIE y tan solo favorece los intereses políticos y el cálculo electoral de UNES de tener éxito la destitución de Guillermo Lasso. (O)

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