Drástica factura

Eduardo Sánchez Sánchez

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El país vivió días de verdadero descalabro, que han lacerado más las fibras íntimas de la nación. Una sociedad sin brújula aparente; asaltantes del poder haciendo lo imposible por robarlo, paros, protestas y huelgas, daños múltiples a lo público y a lo privado, bloqueo de carreteras, freno a la economía, ingentes pérdidas económicas a una sociedad ya desgastada por la brutal pandemia global de la Covid 19. Cuenca se ha vuelto TIERRA DE NADIE; sus autoridades no protestaron con la altivez, energía y presencia que caracterizó la personalidad de los ancestros.

No podemos ser víctimas del aislamiento, inseguridad alimentaria, carencia de combustibles, paralización industrial, alimentar el desempleo y el hambre, falta de oxígeno hospitalario y medicinas, tiendas y negocios cerrados, conflictos para todos, y continuar alimentando el odio entre ecuatorianos que lo implantó un expresidente.

Ante la LEY, todos somos iguales, y los indígenas, ni los mestizos, ni lo negros, ni los orientales, tienen derechos para interrumpir vías, bloquear el transporte alimentario y hasta matar a policías o militares que custodian un convoy que proteja vehículos con oxígeno hospitalario, combustibles, etc.;  cuando actúan como hordas. 

¿Qué corona tienen los taxistas para bloquear a Cuenca?, han incrementado la pobreza de los conciudadanos y no existe conciencia de que el Estado no puede continuar subvencionando.  El país necesita una limpia de tanto pipón, de improvisados y mediocres a todo nivel, incluyendo la famosa ASAMBLEA, que en poco aporta para el desarrollo, más bien, es nido de incompetencia, negociado tras bastidores y hasta conspiración a la Democracia (con excepciones). 

¿Quiénes están detrás de todos estos hechos de asalto y turbulencia? No somos Ucrania y la factura será muy alta.  La miseria moral y la económica serán el dogal del pueblo. (O)

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