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Lecciones del paro

Luis Muñoz Muñoz

La grave crisis económica, política y social por la que atraviesa Ecuador, con las dramáticas consecuencias del paro nacional de actividades de los sectores indígenas de la CONAIE, FENOCIN, FEINE, entre otras, dejó millones de pérdidas económicas, víctimas mortales, personas heridas, daños a los bienes públicos y la propiedad privada, pero lo que es más grave,  una sociedad  dividida y polarizada, cuya reconciliación y unidad es difícil lograr, unidad nacional que tanto necesitamos, para que Ecuador despegue hacia su desarrollo integral. Vivimos ciclo histórico, marcado por la violencia que fue la constante entre la agresión y la represión en 18 días de paro, que puso en vilo nuestra endeble democracia. Ahora empieza la apertura de una nueva etapa llena de incertidumbres, porque de no hacerse rectificaciones en las políticas de estado y no cumplirse los acuerdos al que llegaron las partes, podría sobrevenir una serie de hechos tanto o más graves de los que vivimos. Las inquietudes en torno al futuro de la patria, requieren soluciones urgentes, especialmente en los temas más sensibles como salud, educación, empleo, vialidad, atención a grupos vulnerables como tercera edad, niños, mujeres, artesanos, indígenas entre otros. La mayor parte de las instituciones emanadas de la Constitución del año 2008 que reemplazó a la Constitución de 1998, y del ordenamiento social que propició, se muestran claramente incapaces para hacer frente a los desafíos actuales y del futuro inmediato, por lo que se debe dictar una nueva carta magna, y reestructurar en forma total de nuestras Leyes, para tener una justica eficaz, con jueces probos  que se ciñan  estrictamente  al marco de la ley en las decisiones  que se tomen , mientras eso no ocurra,  la inseguridad  jurídica  y social, seguirán igual o peor  que antes. El paro nacional, se fraguó en las insatisfacciones de los ciudadanos, porque el Gobierno no atendió sus demandas y poco o nada se hizo para frenar la corrupción, el narcotráfico y la inseguridad social en el marco de una ruptura generacional, cuyos rasgos más definitorios son las dificultades de los jóvenes para encontrar empleo y la nueva facilidad y virulencia con que expresan su justificado descontento en las redes sociales. Aspiramos que el Gobierno, en forma urgente rectifique errores sin desatender el clamor popular que exige control de precios, pesas y medidas, para que los especuladores de los productos de primera necesidad, no abusen de sus usuarios en el día a día. (O)

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