¡Otro temblor!

José Chalco Salgado [email protected]

            De nuevo. Una vez más. Pero haber, parece que no es. No, no; sí, sí es. Sí. Temblor mismo es. De pronto se mueve todo un poco más. Empieza a sentirse que hay movimientos, sacudones, sonidos, rugidos. No, no es normal. Algo está pasando. Sucede otra vez.

            Se mueven las lámparas, libros, mesas y algunas otras cosas más. Se desacomoda lo que parecía estaba ordenado y peligra el camino. El futuro se contrae a un solo instante. A este segundo. Parece que ahí queda todo. No hay tiempo, ni para intenciones ni para visiones. Todo es ya. Tampoco se logra mira a súper héroes formados para el momento y salvar, nadie sale a batallar la incertidumbre. Mas bien, todo es cuestión de improvisación con algunas reglas de juego alguna vez aprendidas, alguna vez escuchadas. Quizá de otro temblor. Solo se emula lo ya visto. Se repite lo ya escuchado.

            Sí. Otro temblor mismo es. Y es que, ya se acercan los cuatro años de administración de los gobiernos seccionales y empiezan los movimientos, sacudones, golpes, sonidos y rugidos por hacerse de la alcaldía, concejalía, prefectura o junta parroquial. Todo se quiere. Se mueven lámparas y cosas, eso sí pocos libros, y el futuro no importa, todo se limita al ahora: ganar la elección, armar una lista de acólitos, encontrar unas propuestas que suenen medio alhaja y ¡pum! que todo caiga, o mejor dicho que los votantes caigan y voten por los elegibles. ¡Otro temblor!

            De docena en docena están sonando los elegibles para la alcaldía. Todos son justos cuadros de ocupar el escaño. Nadie reúsa al llamado. Sea del grado que sea. Sea de la magnitud que sea. No importa ni el epicentro del debate ni lo que la Ciudad o Provincia requiere.

Y qué le vamos a hacer. Al final han de decir: por suerte no fue terremoto, sino temblor no más. Pero entonces toca recordar que, últimamente, fuerte está temblando en la Ciudad. (O)