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¿Se dieron las elecciones internas o primarias?

Hugo Lucero Luzuriaga

Es una pregunta que genera muchas dudas entre los ecuatorianos y que las respuestas lo tienen la mayoría de los partidos políticos del Ecuador o al menos algunos decepcionados de estas famosas elecciones en un país en donde la corrupción campea.

Estas elecciones debieron darse para excogitar democráticamente a los candidatos para las elecciones seccionales, sin embargo, luego de este ejercicio democrático, si es que se lo ha realizado, arroja una serie de incógnitas por los nombres, resultados y por los antecedentes históricos que han tenido estas falsas manifestaciones democráticas.  Dudas quedan cuando algunos partidos no cuentan con suficientes afiliados o no asisten estos para realizar sus elecciones internas, y lógicamente se auto nombran candidatos los máximos dirigentes o los dueños del partido o movimiento. Aparecen en las listas nombres que nunca constaron entre los afiliados al partido político o se muestran listas integradas por elementos que ayer estuvieron en otros partidos o movimientos y que hasta perdieron esas categorías. Lo más execrable es que en las alianzas se observa una mezcla contra natura que no responden a ninguna lógica ideológica peor a un pasado político partidista.

De dominio público es que muchas inscripciones de listas responden a que muchos partidos- con honradas excepciones- se han convertido de alquiler con el afán de solventar su estado económico y sobre todo en función de obtener votos que salven la desaparición del registro electoral, asumiendo que luego de las elecciones quedan con mínimo de afiliados, pero con la “satisfacción” de seguir constando en el citado registro, y con buenos dividendos económicos. Para no pocos candidatos es la oportunidad para evadir sus actos corruptos porque al ganar quedan libres de “pecado”, triunfando la viveza criolla y picardía.

En definitiva, el engaño y el oportunismo también se presentan en nuestra contaminada democracia cuando no se dan verdaderas elecciones internas o se prestan o alquilan partidos políticos. ¡Es una vergüenza protagonizada por sinvergüenzas! (0)

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