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El IESS, una institución decadente (I)

Gerardo Maldonado Zeas

Llegaron las vacaciones, y también el abandono en los servicios de salud. Pacientes con citas programadas en el IESS, no son atendidos porque simplemente los médicos especialistas se fueron a su descanso. Que sus derechos son merecidos es entendible, pero los enfermos que han luchado en este espacio del siglo XXI por una cita, con lágrimas y dolor, en dónde quedan.

Al IESS le importa muy poco la gente y sus dolencias. Un modelo caduco, inspirado en la burocracia y no en el servicio que debe prevalecer, como conducta de vida. Se han mantenido así desde hace décadas, con seguridad en el marasmo de los irresponsables que han hecho de la sinrazón un modo de vida. En donde queda el apoyo a los afiliados, que aportan o han aportado durante toda su vida, para requerir sus justos derechos de una institución implacable cuando un patrono o afiliado se atrasa en el pago de los aportes.

El cuadro básico de medicinas, por su inaceptable carencia práctica es inaudito y digno de una crítica. Hemos retrocedido a niveles de los años 80, cuando la gente se amanecía esperando un turno. El sistema de citas en línea es otra farsa, se imaginan que los afiliados tengan que prácticamente estar “cazando” en la madrugado un espacio para conseguir ser atendidos, y luego ser agendados para el 2023.

Pero para emitir resoluciones inaceptables el IESS se lleva la medalla de oro. El 30 de mayo de 2014 se expidió la resolución C.D. 468 que contenía el Reglamento Interno para crear la nueva estructura orgánica de las Unidades Médicas de Nivel III, forjando cargos que alimentaron el ya inaceptable peso burocrático, respondiendo a favores de los administradores de turno, con sueldos abismales en los niveles jerárquicos, direcciones, coordinaciones y jefaturas, que fácil llegaron a 5.000 dólares mensuales.

Las dolencias de los afiliados son múltiples. Pero que medicamentos como el “Arados” para la presión arterial, de la cual dependen los hipertensos tenga que comprarse en la calle, es inaudito e inaceptable. Hasta cuándo debemos esperar los afiliados para que nos devuelvan un servicio justo, por lo que pagamos.

De aquí en adelante, la gente que reclama sus derechos debe ejercer la presión necesaria para que la indolencia se termine. Queridos lectores utilicen los medios públicos para denunciar las atrocidades que se vive a diario. Y usted señor presidente ejecutivo del IESS, no se haga el desentendido de un clamor nacional para dar un viraje de 180 grados a esta barbaridad pública que es el servicio de salud de la seguridad social. (O)

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