Los míticos príncipes de la India

DE HISTORIA EN HISTORIA Bridget Gibbs Andrade

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La rebelión de los cipayos -soldados indios al servicio del ejército inglés- en 1857, mostró la necesidad de que el gobierno británico asumiera la administración de la India, prescindiendo de la asociación de comerciantes privados: La Compañía Británica de las Indias Orientales a través de la cual dominaba al país asiático, proclamando, en 1858, el Imperio Británico.

Bajo el Raj británico (gobierno colonial), junto al territorio administrado en persona por el virrey inglés, existían 565 estados que gozaban de cierta autonomía cuyos gobernantes eran los Maharajás. Estos estados no eran independientes puesto que el gobierno británico era el encargado de mantener el ejército y las relaciones con los países vecinos.

El gobierno colonial aseguraba los ingresos a los Maharajás los que llevaban una vida fatua, pues los ingleses les prohibieron lo que estaban acostumbrados a hacer: luchar entre ellos. Muchos dejaron sus fortalezas rurales para mudarse a suntuosos palacios construidos por arquitectos ingleses. Como escribió Kipling: “Lo único que les quedaba era ser un espectáculo a la humanidad”.

Algunos cultivaron hobbies como el cricket y el polo. Otros tenían guepardos como mascotas para cazar ciervos; o una flota de Rolls Royce desde los que disparaban patos en sus cacerías; o viudas como cebo para tigres, abatiendo al animal antes de que las atacara.

No todos los Maharajás fueron frívolos y haraganes. Hubo quienes reorganizaron sus estados aboliendo la esclavitud, el infanticidio de niñas y la antigua costumbre del “Sati”: la inmolación de las viudas en las piras funerarias de sus maridos.  

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En 1920, el movimiento nacionalista presionó a los Maharajás exigiéndoles que permanecieran con los ingleses o se alineen con los partidos políticos independentistas. En 1947, finalizado el Raj británico, los estados principescos fueron invitados a sumarse a uno de los dos nuevos países que nacieron del dominio inglés: India o Pakistán.

El nuevo gobierno indio no suprimió los títulos ni las rentas de los míticos príncipes de la India, hasta que, en 1971, las autoridades de ese entonces derogaron los fondos públicos que aquellos recibían desde la independencia. Muchos convirtieron sus palacios en hoteles de lujo y otros los cedieron al gobierno.

En la India moderna, los Maharajás eran un anacronismo condenado a desaparecer. (O)